A/HRC/RES/51/32
Recordando todas las resoluciones anteriores del Consejo de Derechos Humanos en
relación con el seguimiento general de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la
Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia y la aplicación
efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, así como el Decenio
Internacional de los Afrodescendientes,
Recordando también que, en la Declaración y el Programa de Acción de Durban,
los Estados reconocieron que, en muchas partes del mundo, las personas sufren racismo,
discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, que se han visto agravadas
por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19),
Reconociendo con profunda preocupación que muchos años después, a pesar de la
aprobación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban hace años y de los
esfuerzos concertados de la comunidad internacional, muchas personas de todo el mundo,
incluidas las personas africanas y afrodescendientes, las personas asiáticas y de ascendencia
asiática, los migrantes, los refugiados y las personas pertenecientes a otras minorías raciales,
étnicas, lingüísticas o religiosas, siguen enfrentándose al racismo, la discriminación racial, el
discurso de odio, la violencia selectiva, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia,
que se han exacerbado por la pandemia de COVID-19,
Expresando su profunda preocupación por los nuevos obstáculos al goce del derecho
a la libertad de religión o de creencias y por los casos de intolerancia, discriminación y
violencia por motivos religiosos, entre otras cosas el número cada vez mayor de actos de
violencia contra personas, y recordando que la Declaración y el Programa de Acción de
Durban exhorta a los Estados a que, en la lucha contra todas las formas de racismo,
reconozcan la necesidad de oponerse al antisemitismo, el antiarabismo y la islamofobia en
todo el mundo e insta a todos los Estados a que adopten medidas eficaces para prevenir la
aparición de movimientos basados en el racismo y en ideas discriminatorias contra esas
comunidades,
Recordando que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas
conexas de intolerancia se manifiestan por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o
étnico y que las víctimas pueden sufrir formas múltiples o agravadas de discriminación por
otros motivos conexos, como el sexo, el idioma, la religión, la discapacidad, las opiniones
políticas o de otra índole, el origen social, la situación económica, el nacimiento u otra
condición,
Reiterando que la pobreza, el subdesarrollo, la marginación, la exclusión social y las
desigualdades económicas pueden verse agravadas por (y agravan) el racismo, la
discriminación racial, la xenofobia y las prácticas conexas de intolerancia y contribuyen a la
persistencia de actitudes y prácticas racistas, que a su vez generan más pobreza, y
reconociendo a este respecto que es esencial que se adopten enfoques integrados,
intersectoriales y holísticos para garantizar la eficacia de las políticas y otras medidas contra
el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia,
Expresando su preocupación por las pérdidas de vidas y medios de subsistencia y por
las perturbaciones en las economías y las sociedades que ha causado la pandemia de
COVID-19, así como por sus efectos negativos en el disfrute de los derechos humanos en
todo el mundo, que ha afectado de manera desproporcionada a determinadas personas, en
particular a las que son objeto de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas
de intolerancia, que la pandemia ha puesto de manifiesto y sacado a la luz, incluidas las
profundas desigualdades estructurales subyacentes y de larga data y los problemas
fundamentales en diversos ámbitos de la vida social, económica, cívica y política, al
exacerbar las desigualdades existentes, y recordando que el racismo sistémico y estructural
y la discriminación racial agravan aún más la desigualdad en el acceso a la atención sanitaria
y los tratamientos, lo que conlleva disparidades raciales en los resultados en materia de salud
y un aumento de la mortalidad y la morbilidad entre las personas y los grupos que sufren
discriminación racial,
Reconociendo que el racismo estructural y sistémico se ve agudizado por la
COVID-19 cuando se produce un aumento de la violencia policial en nombre de la salud y
la seguridad públicas, y reconociendo también que la violencia policial es una manifestación
del racismo institucional y estructural,
GE.22-16570
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