A/HRC/50/25 realizar actividades de promoción. Como dijo una activista: “Nosotras mismas hemos ido abriendo espacios y no hemos esperado a que otros vengan a darnos una oportunidad”. D. Desafíos y barreras 1. Discriminación estructural por razón de género y edad 27. Las niñas y las jóvenes se enfrentan a barreras específicas que engloban diferentes tipos de obstáculos, entre ellos los derivados de la discriminación estructural por razón de sexo, género y edad, arraigados en normas sociales discriminatorias y estereotipos perjudiciales. El Grupo de Trabajo ya ha demostrado la persistencia de una construcción cultural discriminatoria global del género, a menudo basada en la interpretación religiosa, y las continuas justificaciones culturales de las leyes y prácticas discriminatorias entre los Estados y otras partes interesadas. Asimismo, ha hecho especial hincapié en que, si no se elimina la discriminación en el seno de la familia, quedará socavado todo intento de velar por la igualdad de género en todas las esferas de la sociedad26. 28. En general, los niños y los jóvenes se enfrentan a actitudes centradas en la autoridad de los adultos y el paternalismo. A menudo son considerados como incapaces de tomar decisiones sobre sus vidas por una supuesta falta de madurez o experiencia, o se les considera “alborotadores”, incapaces de contribuir de forma constructiva a los debates públicos y, por tanto, se les trata con hostilidad27. Como explican las activistas, “nuestras sociedades se toman a broma lo que decimos sobre la igualdad de género” o “piensan que no sabemos lo que queremos, pero sí lo sabemos: simplemente no nos creen”. Las niñas se enfrentan a retos adicionales, ya que a menudo se las disuade de expresar lo que piensan y de participar fuera de la esfera doméstica. Muchas niñas activistas subrayaron que sus posibilidades de participar en el activismo se veían considerablemente limitadas si se les decía desde pequeñas que su lugar estaba en casa y si los padres daban prioridad a la educación de sus hijos varones. Además, solían tener muy poco tiempo disponible para el activismo, dadas las desproporcionadas tareas domésticas y de cuidado con que cargan. 29. La autoridad de los padres y la sobreprotección se ejercen a menudo para limitar la libertad y el espacio de participación de los niños y los jóvenes. En el caso de las niñas y las jóvenes, estas barreras se ven agravadas de forma dramática por los estereotipos de género predominantes y las normas sociales patriarcales. Como explicó una de las activistas, las niñas “no tienen capacidad de decisión, ni siquiera en cuestiones con un gran impacto en sus vidas, como dejar la escuela o contraer matrimonio”. Según señaló el Relator Especial sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación, los obstáculos importantes que impiden a las mujeres y las niñas disfrutar de los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación “están profundamente arraigados en el hogar, en la familia y en la comunidad, donde las mujeres y las niñas siguen viviendo bajo el control patriarcal y experimentan estereotipos injustos, que les hacen difícil participar en la vida pública y las castigan por hacerlo”28. Esto coincide con las experiencias de las niñas y jóvenes activistas, que a menudo son presentadas como destructoras de los valores familiares y las tradiciones nacionales. La percepción de que las jóvenes activistas desafían las normas socioculturales de género establecidas puede dar lugar a agresiones, incluidas amenazas y violencia, o a la falta de reconocimiento y apoyo de sus familias y comunidades y de la población en general, así como de las autoridades. 30. Las niñas y las jóvenes pueden enfrentarse a restricciones en su movilidad y carecer de acceso a la información y los recursos, como los dispositivos digitales y los recursos financieros necesarios para pagar los costes de transporte para asistir a las reuniones o cubrir las cuotas de afiliación requeridas al unirse a una organización o asociación. El acceso a la educación, especialmente en los niveles secundario y terciario, a la formación profesional, a los recursos productivos y a las oportunidades económicas sigue siendo limitado para muchas 26 27 28 GE.22-06906 Véanse A/HRC/29/40 y A/HRC/38/46. Véanse la observación general núm. 20 (2016) del Comité de los Derechos del Niño, A/HRC/19/55 y A/76/222. A/75/184, párr. 40. 9

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