E/CN.6/2024/L.3
sostenible en los países de origen, tránsito y destino, subrayando el valor y la dignidad
del trabajo de las mujeres, en todos los sectores y con inclusión del trabajo doméstico
y de cuidados, al tiempo que reconoce la contribución de las trabajadoras migrantes,
incluido el envío de remesas, que son fundamentales para el empoderamiento de las
mujeres y constituyen una fuente vital de apoyo para sus familias y comunidades.
40. La Comisión reconoce la contribución positiva de las mujeres de edad a la
economía y la sociedad, entre otras cosas al realizar trabajo doméstico y de cuidados
y trabajo de apoyo. Reconoce también los problemas que impiden la plena realización
de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de las mujeres de edad, lo
que exige, entre otras cosas, que se tomen medidas progresivamente para combatir la
discriminación por edad, el descuido, el maltrato y todas las formas de violencia,
incluida la violencia de género, así como el aislamiento social y la soledad; que se
proporcione protección social, acceso a los alimentos, el agua y la vivienda, los
servicios sanitarios, el empleo, las tecnologías de la información y las
comunicaciones, incluidas las nuevas tecnologías y las tecnologías de apoyo, los
servicios jurídicos y la justicia; y que se aborden las cuestiones relativas a la
integración social y la desigualdad de género incorporando los derechos de las
personas de edad en las estrategias de desarrollo sostenible y centrado en las personas,
las políticas urbanas y las estrategias de reducción de la pobreza, teniendo presente
la importancia decisiva de la solidaridad intergeneracional para el desarrollo social.
41. La Comisión reconoce el papel y la contribución importantes de las mujeres
rurales y de las que viven en zonas remotas y marítimas en la erradicación de la
pobreza y en el aumento del desarrollo agrícola y rural sostenible, así como de la
pesca sostenible. Resalta la importancia de que tengan acceso a oportunidades
económicas, recursos económicos y productivos, educación de calidad y servicios de
apoyo. Resalta también la importancia de la participación plena, igualitaria y
significativa de las mujeres y, en su caso, de las niñas en la formulación, la aplicación
y el seguimiento de las políticas y actividades que afectan a sus medios de vida, su
bienestar y su resiliencia, y de que se tengan en cuenta sus perspectivas en los
procesos de adopción de decisiones.
42. La Comisión reconoce que las instituciones públicas pueden impulsar políticas
económicas en favor de los pobres, inclusivas y con respuesta a las cuestiones de
género que obedezcan a un enfoque centrado en las personas y el pleno respeto de los
derechos humanos, y que la participación de las mujeres en estas instituciones es
fundamental para combatir los prejuicios y estereotipos de género tanto en la
formulación de las políticas como en sus resultados. Reconoce además que los
ministerios de finanzas determinan el alcance y la dirección de la política fiscal
nacional, pero pueden tener una capacidad limitada para analizar los efectos de género
de la política fiscal, en particular en términos de fiscalidad y gasto. Reconoce que los
mecanismos nacionales en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las
mujeres y las niñas son actores institucionales importantes que contribuyen al
desarrollo de las políticas y pueden transformar los valores de las políticas públicas.
43. La Comisión está preocupada por los efectos negativos de las crisis económicas
y financieras mundiales en el desarrollo sostenible y la realización de los derechos
humanos de todas las mujeres y niñas, y reconoce que en el sistema financiero
internacional existen lagunas y desafíos de larga data que limitan la capacidad de
aumentar la financiación para la erradicación de la pobreza, la igualdad de género y
el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Reconoce además que el siglo XXI
requiere una arquitectura financiera internacional más idónea y equitativa y responda
mejor a las necesidades de financiación de los países en desarrollo y a las necesidades
de todas las mujeres y niñas que viven en la pobreza, y en este sentido destaca la
urgente necesidad de emprender reformas audaces y ambiciosas.
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