A/HRC/RES/58/8
acceso a conocimientos fiables, reconociendo a la vez la importancia de los recursos
educativos abiertos e inclusivos para garantizar el acceso equitativo a una educación de
calidad para todos, reconociendo que la innovación, el cambio tecnológico y la educación en
la era digital son esenciales para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de
todas las mujeres y las niñas, y poniendo de relieve que la participación y la representación
plenas, seguras, accesibles, igualitarias y genuinas de las mujeres en la toma de decisiones
relativas a asuntos políticos y públicos son fundamentales para la democracia,
Reconociendo que la innovación, el cambio tecnológico y la tecnología de apoyo en
la era digital son importantes para lograr la participación plena y genuina de todas las
personas con discapacidad, y poniendo de relieve la importancia de su participación plena,
segura, igualitaria y genuina en la elaboración y aplicación de políticas, programas e
iniciativas, sin discriminación,
Reafirmando la necesidad de que los Estados elaboren y apliquen políticas y
estrategias que garanticen a los niños y los jóvenes el acceso a una educación segura,
inclusiva, equitativa y de calidad y la igualdad de oportunidades, y que les permitan participar
de forma plena, efectiva y genuina en la elaboración y aplicación de políticas, programas e
iniciativas, sin ningún tipo de discriminación,
Alentando a los Estados a que prosigan sus esfuerzos por elaborar y fortalecer políticas
e iniciativas educativas que contribuyan a combatir la desinformación, la información
errónea, la estigmatización, el racismo, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, el
discurso de odio y la discriminación de cualquier tipo, la exclusión y la violencia, en
particular mediante una alfabetización digital, mediática e informacional accesible, a fin de
mejorar la educación para la democracia en el nuevo entorno digital y reforzar la resiliencia
de las sociedades frente a los efectos negativos de la desinformación a todos los niveles,
Recordando que el ejercicio de los derechos humanos, entre ellos la libertad de buscar,
recibir y difundir información y de participar en la dirección de los asuntos gubernamentales
y públicos, y el suministro de datos e información con base científica y empírica al público
son vitales para unas democracias transparentes e inclusivas,
Destacando que una sociedad democrática depende del respeto de los derechos
humanos, incluido el derecho a la libertad de opinión y de expresión, y que las restricciones
indebidas del derecho de investigar, recibir y difundir informaciones socavan la democracia
y el estado de derecho, por cuanto impiden los esfuerzos encaminados a informar a los
ciudadanos, en particular durante los procesos democráticos y en todas las fases de las
elecciones, y a exigir responsabilidades a las autoridades públicas y denunciar la corrupción,
y destacando también la importancia de promover un entorno informativo seguro y diverso
que produzca información exacta, fidedigna y fiable, es decir, que las personas puedan
confiar en la exactitud de la información a la que acceden mientras se ven expuestas a una
variedad de ideas,
Exhortando a los Estados a que promuevan el acceso abierto, estable y seguro a
Internet para todos y a que alienten a las plataformas digitales a promover y asegurar el acceso
a una información libre, independiente y fiable,
Instando a los Estados, a la sociedad civil, al sector privado, a las organizaciones
internacionales, a los medios de comunicación y a otras partes interesadas a que sean
conscientes de los riesgos combinados que la desinformación y el discurso de odio en línea
podrían introducir en los procesos electorales y procesos democráticos más amplios, y a que
establezcan una colaboración intersectorial para desarrollar estrategias prácticas, por ejemplo
a través de la información a los medios de comunicación, la inteligencia artificial y la
alfabetización en el uso de datos, para mitigar esos riesgos de manera que se logre una
participación informada en los asuntos políticos y públicos y se promueva al mismo tiempo
el pleno disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales,
Subrayando que, si bien la responsabilidad primordial de salvaguardar y reforzar la
democracia y el estado de derecho recae principalmente en los Estados, las Naciones Unidas
desempeñan un papel importante prestando asistencia y coordinando los esfuerzos
internacionales para ayudar a los Estados que lo soliciten con sus procesos de
democratización,
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GE.25-05455