Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes
A/RES/71/1
inclusión y la no discriminación y actúa como catalizador para la recuperación y
reconstrucción de los países que salen de un conflicto.
83. Trabajaremos para que se satisfagan las necesidades básicas de salud de las
comunidades de refugiados y para que las mujeres y las niñas tengan acceso a
servicios de salud esenciales. Nos comprometemos a prestar apoyo a los países de
acogida en este sentido. También vamos a elaborar estrategias nacionales para la
protección de los refugiados en el marco de los sistemas nacionales de protección
social, según proceda.
84. Acogiendo con beneplácito las medidas positivas adoptadas por los distintos
Estados, alentamos a los Gobiernos de los países de acogida a que consideren la
posibilidad de abrir sus respectivos mercados laborales a los refugiados.
Trabajaremos para reforzar la resiliencia de los países y las comunidades de
acogida, prestándoles asistencia, por ejemplo, con planes de creación de empleo y
generación de ingresos. En este sentido, reconocemos el potencial de los jóvenes y
trabajaremos con el fin de crear las condiciones para el crecimiento, el empleo y la
educación que les permitan ser los impulsores del desarrollo.
85. Para hacer frente a los retos que plantean los grandes desplazamientos de
refugiados, se necesitará una estrecha coordinación entre diversos agentes
humanitarios y de desarrollo. Nos comprometemos a dar a los más afectados un
lugar central en la planificación y la adopción de medidas. Los Gobiernos y las
comunidades de los países de acogida tal vez necesiten el apoyo de los organismos
competentes de las Naciones Unidas, las autoridades locales, las instituciones
financieras internacionales, los bancos regionales de desarrollo, los donantes
bilaterales, el sector privado y la sociedad civil. Alentamos firmemente las
respuestas conjuntas en las que participen todos esos agentes a fin de fortalecer el
nexo entre los agentes humanitarios y de desarrollo, facilitar la cooperación entre
mandatos institucionales y, al fomentar la autosuficiencia y la resiliencia, sentar las
bases de soluciones sostenibles. Además de satisfacer las necesidades humanitarias
y de desarrollo directas, trabajaremos para apoyar la rehabilitación ambiental, social
y de la infraestructura de las zonas afectadas por los grandes desplazamientos de
refugiados.
86. Observamos con preocupación que existe una brecha considerable entre las
necesidades de los refugiados y los recursos disponibles. Alentamos el apoyo
procedente de una gama más amplia de donantes y tomaremos medidas para que la
financiación humanitaria sea más flexible y previsible, con menos asignación de
fondos para fines específicos y más fondos plurianuales, a fin de salvar esa brecha.
Los organismos de las Naciones Unidas como la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Refugiados y el Organismo de Obras Públicas y
Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano
Oriente y otras organizaciones competentes necesitan fondos suficientes para poder
llevar a cabo sus actividades con eficacia y previsibilidad. Acogemos con
beneplácito la creciente actuación del Banco Mundial y los bancos multilaterales de
desarrollo y las mejoras en el acceso de las comunidades afectadas a la financiación
para el desarrollo en condiciones favorables. Asimismo, es evidente que la inversión
del sector privado en apoyo de las comunidades de refugiados y los países de
acogida será fundamental en los próximos años. La sociedad civil también es un
asociado clave en todas las regiones del mundo a la hora de responder a las
necesidades de los refugiados.
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