A/HRC/56/61
I. Introducción
1.
El crecimiento económico, definido como el aumento del producto interno bruto
(PIB), se ha visto durante mucho tiempo como algo deseable en sí mismo. Los economistas
han estudiado cómo conseguirlo y los políticos, cómo repartir sus beneficios. Los órganos de
derechos humanos han considerado el crecimiento como una condición indispensable para el
ejercicio de los derechos económicos y sociales, partiendo del supuesto de que sin
crecimiento no habría recursos que movilizar para lograr la efectividad progresiva de tales
derechos (para invertir en la prestación de asistencia sanitaria, viviendas sociales o educación,
o para crear puestos de trabajo)1. Los Gobiernos siguen actuando como si el crecimiento
infinito fuera posible. Desoyendo las advertencias de los científicos2, parecen creer que la
actividad económica puede expandirse sin fin, como si la Tierra fuese a proporcionar recursos
ilimitados eternamente y a absorber los residuos resultantes de nuestra aparentemente
interminable ambición.
2.
En el presente informe, el Relator Especial cuestiona estos supuestos. En primer lugar,
sostiene que el crecimiento desvía la atención de lo que verdaderamente importa, a saber,
erradicar la pobreza y lograr el bienestar de todas las personas3. En segundo lugar, las
economías de los países ricos han crecido mucho más de lo que se necesita para que la gente
prospere: se han vuelto obesas. En esos países, el crecimiento no consigue reducir la pobreza
y las desigualdades ni crear empleo. Está conduciendo a la transgresión de una serie de límites
planetarios4. En tercer lugar, se ha alimentado del saqueo de los recursos del Sur Global, en
un modelo de dominación postcolonial mantenido por el yugo de la deuda externa 5. En los
países pobres, donde aún se necesitan importantes inversiones (para construir escuelas y
hospitales, o infraestructuras de transporte o electricidad), el crecimiento puede seguir siendo
útil. Sin embargo, en la práctica, a menudo ha sido extractivo, basado en la explotación de
una mano de obra barata y en la utilización insostenible de los recursos naturales. Por
consiguiente, si quiere contribuir a la efectividad de los derechos humanos, su orientación
debe cambiar. Debería reorientarse hacia la satisfacción de las necesidades y distribuirse
entre más personas, en lugar de limitarse a enriquecer a los ricos y fomentar el dominio de
los grandes actores económicos6.
3.
A pesar de sus limitaciones, el crecimiento se ha vuelto hegemónico 7. El PIB sigue
siendo el principal indicador con el que se mide el desempeño de los Gobiernos. Su aumento
se considera tanto un sustituto de la redistribución a gran escala como un prerrequisito para
superar determinados retos que afrontan las sociedades. No es sorprendente que el
crecimiento haya sido el motor de la liberalización del comercio: el Acuerdo por el que se
Establece la Organización Mundial del Comercio hace referencia a la necesidad de garantizar
“un volumen considerable y en constante aumento de ingresos reales y demanda efectiva” y
de “acrecentar la producción y el comercio de bienes y servicios” (primer párrafo del
preámbulo). Y lo que es más preocupante, el crecimiento económico también se menciona
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Matthias Petel y Norman Vander Putten, “Economic, social and cultural rights and their dependence
on the economic growth paradigm: evidence from the ICESCR system”, Netherlands Quarterly of
Human Rights, vol. 39, núm. 1 (2021), págs. 53 a 72.
William J. Ripple y otros, “World scientists’ warning of a climate emergency”, BioScience, vol. 70,
núm. 1 (2020), págs. 8 a 12.
Kate Raworth, Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist (Londres,
Random House Business, 2017); y Jason Hickel, Less is More: How Degrowth Will Save the World
(Londres, Penguin Random House, 2020).
Johan Rockström y otros, “Safe and just Earth system boundaries”, Nature, vol. 619, núm. 7968
(2023), págs. 102 a 111.
Jason Hickel, “Is it possible to achieve a good life for all within planetary boundaries?”, Third World
Quarterly, vol. 40, núm. 1 (2019), págs. 18 a 35; y Jason Hickel, “What does degrowth mean? A few
points of clarification”, Globalizations, vol. 18, núm. 7 (2021), págs. 1105 a 1111.
Frances Stewart, “Macroeconomic policies for a sustainable world”, Journal of Human Development
and Capabilities, vol. 24, núm. 4 (2023), y Caroline Dommen, “Human rights economics: an inquiry”
(Friedrich Ebert Stiftung, julio de 2022).
Matthias Schmelzer, The Hegemony of Growth: The OECD and the Making of the Economic Growth
Paradigm (Cambridge, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Cambridge University
Press, 2016).
GE.24-07068