A/79/181 divisiones sociales y la deshumanización que fomentan el odio, o dejando impunes los delitos. 43. Los líderes políticos, religiosos y de otros ámbitos pueden desempeñar un papel importante en el cambio de actitud de la sociedad hacia las víctimas. En el Iraq, en septiembre de 2014, el líder espiritual yazidí Baba Sheikh emitió una declaración oficial celebrando el regreso de las mujeres liberadas del cautiverio del EIIL, lo que ha contribuido significativamente a reducir la vergüenza social y ha tenido un efecto positivo en el proceso de sanación de las víctimas, sus familias y la comunidad. Los supervivientes de otras comunidades del Iraq no han tenido la misma acogida y, en consecuencia, sufren la carga añadida del rechazo social. En Tigray (Etiopía), algunas organizaciones confesionales han considerado su deber ayudar a los supervivientes rechazados ofreciéndoles alimentos, refugio, asesoramiento y formación profesional 58. En Ucrania, la Sede de Coordinación para el Tratamiento de los Prisioneros de Guerra ha creado un entorno seguro en el que las víctimas de la guerra pueden hablar de sus experiencias, incluidas las de tortura sexualizada, sin ser juzgadas, al tiempo que reciben apoyo para su rehabilitación (A/HRC/55/52/Add.1, párr. 96). 44. En la Declaración de Kinshasa sobre el Derecho a la Reparación y a la Cocreación de los Supervivientes y las Víctimas de Violencia Sexual y de Género Relacionada con los Conflictos, liderada por supervivientes, los supervivientes de conflictos de doce países africanos declararon que los programas de reparación deberían abordar los tabúes discriminatorios y estigmatizadores 59. También declararon que los supervivientes debían ser “cocreadores” de su destino. No basta con que se consulte a los supervivientes, sino que deben ser partes interesadas: participar en el diseño, asumir responsabilidades en la formulación de políticas y la ejecución y ser beneficiarios de la rehabilitación. Como resultado de la “audiencia por la sanación y la justicia” celebrada por la Relatora Especial en 2023, supervivientes de tortura de 13 países de América Latina adoptaron la Declaración de Bogotá, en la que exigían que las víctimas participaran en la elaboración de las políticas públicas de lucha contra la tortura. Destacaron que estaban cansados “de ser considerados delincuentes, vándalos o terroristas, y que, junto con nuestras familias, hayamos tenido que huir de nuestros hogares y territorios y no podamos regresar por el temor a represalias, a perder la vida o al constante estigma” 60. D. Infradeclaración y retrasos en la divulgación de información 45. Los obstáculos, impedimentos y desafíos a las investigaciones y enjuiciamientos efectivos de la tortura identificados por la Relatora Especial en su informe anterior (A/HRC/52/30) son pertinentes para la investigación de la tortura sexual y deben leerse junto con este informe. Sin embargo, la naturaleza sexualizada de los daños y el contexto de guerra presentan retos específicos. 46. El consenso entre los expertos es que, por lo general, el número de casos de tortura sexual notificados en las guerras es inferior al real. Se calcula que por cada caso denunciado de violencia sexual en tiempos de guerra, quedan sin documentar y abordar hasta veinte casos más 61. Si se denuncia la tortura sexual, se hace en un __________________ 58 59 60 61 12/25 Comunicación presentada por Jubilee Campaign. Véase https://www.globalsurvivorsfund.org/latest/resources/kinshasa-declaration/. Véase https://irct.org/wp-content/uploads/2023/12/2Declaracioen-de-sobrevivientes-y-viectimas-detortura-en-Bogotae-2.pdf. Observaciones de la Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos, Pramilla Patten, en el acto paralelo del septuagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea 24-13237

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