A/HRC/55/49
no son un problema de producción. Los índices de producción de alimentos son importantes,
pero el hambre y la malnutrición surgen cuando hay crisis políticas y deficiencias
institucionales94. La acuicultura, en cambio, se propone como respuesta al aumento de los
índices de consumo, que se ve favorecido por la sobrepesca y el desarrollo económico y
plantea un riesgo de inseguridad alimentaria a largo plazo debido al agotamiento de las
poblaciones de peces silvestres.
83.
Además, la acuicultura conlleva grandes riesgos. Los peces, como cualquier otro
organismo, tienen más probabilidades de contraer enfermedades o parásitos cuando están
densamente confinados en un espacio. Por ello, en ocasiones los piscicultores utilizan
antibióticos, lo que aumenta el riesgo de resistencia a los antimicrobianos a nivel mundial.
También existe un riesgo importante de que los peces no autóctonos de las piscifactorías
escapen hacia la naturaleza, con la consiguiente posibilidad de que propaguen enfermedades
y parásitos o alteren el acervo génico silvestre.
84.
Muchos peces de piscifactoría son especies carnívoras a las que se alimenta con
piensos extraídos de peces silvestres, lo que constituye una nueva fuente de presión sobre las
poblaciones de peces salvajes y altera los ecosistemas 95. Además, las multinacionales
productoras de piensos están agravando la inseguridad alimentaria en algunas comunidades.
Por ejemplo, a lo largo de la costa de África Occidental, más de medio millón de toneladas
de peces pelágicos, que podrían alimentar a más de 33 millones de personas en la región, son
extraídos del océano para ser convertidos en harina y aceite de pescado con el principal
objetivo de alimentar a peces de piscifactoría y ganado, sobre todo en Asia y Europa 96.
85.
Si bien recientemente se han producido notables avances tecnológicos y científicos,
el Relator Especial recomienda encarecidamente a los Estados que actúen con gran cautela
en relación con la acuicultura. Para que esta actividad sea viable desde el punto de vista
social, económico y ambiental, es necesario contar con un régimen regulatorio sólido.
Además, es importante distinguir entre la acuicultura artesanal y la industrial, y reconocer
que la primera conlleva mayores riesgos y por ello exige una regulación más estricta. Existe
un elevado riesgo de que la acuicultura responda al aumento del consumo, pero termine
generando problemas más graves y complejos.
86.
Dado que la tasa de producción de pescado supera notablemente a la tasa de
crecimiento demográfico, es posible que las tasas de consumo de pescado estén sobrepasando
los límites planetarios. Como criterio general, los Estados deberían velar por que se satisfagan
las necesidades de las poblaciones para cuya salud y bienestar el pescado sea fundamental y
no puedan disponer fácilmente o no puedan permitirse otras fuentes comparables de
alimentos97.
C.
Financiación azul y conservación
87.
Un fenómeno más reciente es el auge de la “financiación azul”, en la que el océano se
conceptualiza y organiza cada vez más a través de élites, instituciones y mercados
financieros. Dicha financierización está aumentando los niveles de desigualdad y gobernanza
opaca, y plantea importantes riesgos de violación de los derechos humanos, en particular para
las comunidades costeras, los Pueblos Indígenas y los pescadores en pequeña escala.
88.
Este fenómeno se encuadra en la tendencia más amplia de gobernar las iniciativas de
conservación mediante arreglos financieros. La financiación de la conservación trata el
problema de la degradación ambiental y el cambio climático como una deficiencia del gasto
público y las aportaciones filantrópicas, es decir, como un déficit de financiación. La solución
que se propone es subvencionar a los inversores privados para animarlos a dirigir capital
hacia proyectos de conservación que preserven grandes extensiones de tierra o de agua para
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96
97
GE.23-26071
A/75/219, párr. 40.
Comunicación presentada por la Sustainable Development Foundation (Tailandia).
Comunicación presentada por el Taxawu Cayar Collective y otras 14 entidades.
Directrices Voluntarias, párr. 7.7.
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