A/HRC/56/51
operaciones de las industrias extractivas en los territorios de los Pueblos Indígenas como una
crisis que amenaza su propia supervivencia69.
48.
Además, las mujeres y las niñas del medio rural se enfrentan a dificultades específicas
para disfrutar plenamente de sus derechos en materia de salud sexual y reproductiva. El
acceso a los anticonceptivos es escaso, y la mortalidad y la morbilidad maternas, por ejemplo,
por trastornos como la fístula obstétrica y el prolapso uterino, tienen una incidencia elevada
entre esas mujeres y niñas. También hacen frente a mayores tasas de mortinatalidad. Los
obstáculos con los que suelen encontrarse las mujeres y las niñas de las zonas rurales son las
largas distancias hasta los centros de salud, los costos, la falta de proveedores formados, los
prolongados tiempos de espera, la falta de información y confidencialidad y las limitaciones
derivadas de una elevada carga de trabajo70.
f)
Mujeres y niñas que viven en la pobreza
49.
El Grupo de Trabajo ha hecho hincapié en que las mujeres y las niñas que viven en la
pobreza sufren estigmatización y discriminación interseccional. En muchas jurisdicciones,
las leyes penales se les aplican de forma desproporcionada debido a su situación económica
o social. También ven gravemente limitadas la seguridad de la tenencia de la tierra o la
vivienda y la accesibilidad de los sistemas jurídicos y judiciales, puesto que a menudo
carecen de medios efectivos para hacer valer sus derechos a no sufrir violencia, impugnar o
recibir indemnizaciones por desalojos ilegales o injustos, desplazamientos debidos a
proyectos de desarrollo, acaparamiento de tierras y destrucción del medio ambiente, acceder
a una vivienda adecuada, condiciones de trabajo dignas o derechos de seguridad social, o
reclamar estos derechos71.
g)
Mujeres y niñas migrantes, solicitantes de asilo, refugiadas y desplazadas internas
50.
Las estructuras y los mecanismos de acogida carecen a menudo de la capacidad
necesaria para responder a las necesidades de las mujeres y las niñas migrantes, refugiadas y
desplazadas internas, que suelen traer consigo los traumas de la violencia, la persecución, los
conflictos y la pobreza. Muchas viven en campamentos, bajo una amenaza constante de
violencia, que puede provenir también de sus parejas, y la salud sexual y reproductiva suele
considerarse un tema tabú. Además, en los programas de ayuda no suelen tenerse en cuenta
sus necesidades específicas, como la higiene menstrual rutinaria y la gestión de los dolores
menstruales72. Los estereotipos de género en la administración de la inmigración dan lugar a
que no se tenga en consideración la violencia vivida por las mujeres, en particular la violencia
doméstica, a la hora de concederles asilo. Además, algunos ordenamientos jurídicos exigen
que las solicitudes de asilo se presenten a través de un cabeza de familia varón en lugar de
permitir que lo hagan las mujeres a título personal73.
51.
El Grupo de Trabajo ha hecho hincapié en la persistencia de situaciones similares a la
esclavitud o la servidumbre entre los trabajadores domésticos locales y migrantes 74. Por otro
lado, las restricciones que tienen por objeto impedir que las mujeres emigren legalmente,
aduciendo que pueden ser víctimas de la trata o de la prostitución forzada, empujan a las
mujeres a buscar cauces de migración alternativos (irregulares) y, en consecuencia, las hacen
más vulnerables al trabajo forzoso o en condiciones de servidumbre, al confinamiento y a
otras violaciones de los derechos humanos75.
h)
Mujeres y niñas LBTQI+
52.
Las mujeres que no encajan en las normas sexuales y de género son objeto de un
control social desproporcionado debido a la percepción de que ponen en cuestión o
“transgreden” las normas establecidas sobre los papeles asignados a cada género y sobre la
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GE.24-07559
A/HRC/47/38, párr. 58.
Ibid., párr. 57.
A/HRC/53/39, párrs. 31 a 33
A/HRC/47/38, párrs. 60 y 62.
A/HRC/41/33, párr. 26.
A/HRC/53/39, párr. 39.
A/HRC/41/33, párr. 59.
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