A/RES/64/299
internacionales compensan las limitaciones que plantea la pérdida de margen de
acción.
38. Reafirmamos el Consenso de Monterrey3 y la Declaración de Doha sobre la
financiación para el desarrollo5 en su totalidad, integridad y enfoque global, y
reconocemos que la movilización de recursos financieros para el desarrollo y la
utilización eficaz de todos esos recursos son fundamentales para la alianza mundial
para el desarrollo, entre otras cosas en apoyo del logro de los objetivos de desarrollo
convenidos internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
39. Pedimos que se cumplan cuanto antes los compromisos contraídos por los
países desarrollados en el contexto del Consenso de Monterrey3 y la Declaración de
Doha sobre la financiación para el desarrollo5. La liquidez a corto plazo y la
financiación y las subvenciones para el desarrollo a largo plazo, de conformidad con
esos compromisos, se utilizarán para ayudar a los países en desarrollo a responder
adecuadamente a sus prioridades de desarrollo. En nuestro esfuerzo común por
lograr el crecimiento, la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible, uno de
los principales desafíos es garantizar las condiciones internas necesarias para
movilizar los recursos nacionales, tanto públicos como privados, mantener niveles
suficientes de inversión productiva y aumentar la capacidad humana. Las corrientes
internacionales de capital privado, en particular las inversiones extranjeras directas,
junto con la estabilidad financiera internacional, son complementos esenciales de las
iniciativas nacionales e internacionales en pro del desarrollo.
40. Destacamos la necesidad de seguir reformando y modernizando las
instituciones financieras internacionales de modo que estén mejor preparadas para
responder a las emergencias financieras y económicas y prevenirlas, promover
eficazmente el desarrollo y atender mejor las necesidades de los Estados Miembros.
Reafirmamos la importancia de mejorar la participación y representación de los
países en desarrollo en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y
observamos las reformas emprendidas por el Banco Mundial y los avances logrados
por el Fondo Monetario Internacional en esa dirección.
41. Pedimos que se redoblen los esfuerzos a todos los niveles para aumentar la
coherencia de las políticas para el desarrollo. Afirmamos que el logro de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio exige políticas integradas que se refuercen
mutuamente en un amplio espectro de cuestiones económicas, sociales y
ambientales para el desarrollo sostenible. Exhortamos a todos los países a que
formulen y ejecuten políticas que estén en consonancia con los objetivos del
crecimiento económico sostenido, inclusivo y equitativo, la erradicación de la
pobreza y el desarrollo sostenible.
42. Reiteramos el importante papel del comercio como motor del crecimiento y el
desarrollo y su contribución al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Ponemos de relieve la necesidad de resistir las tendencias proteccionistas y de
rectificar todas las medidas que distorsionan el comercio ya adoptadas que no se
ajustan a las normas de la Organización Mundial del Comercio, reconociendo el
derecho de los países, en particular los países en desarrollo, a proceder con plena
flexibilidad de acuerdo con los compromisos y obligaciones que han contraído con
la Organización Mundial del Comercio. Que la Ronda de Doha concluya pronta y
satisfactoriamente y con resultados equilibrados, ambiciosos, amplios y orientados
al desarrollo daría un impulso muy necesario al comercio internacional y
contribuiría al crecimiento económico y al desarrollo.
43. Destacamos que, para acelerar los avances en el logro de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, así como para fomentar el desarrollo sostenible, la
promoción del crecimiento económico sostenido, inclusivo y equitativo es necesaria
pero no suficiente: el crecimiento debe hacer posible que todas las personas, en
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