A/HRC/48/78
37.
Durante el diálogo interactivo, en respuesta a una pregunta del Sr. Sunga, Sharon
Lavigne hizo referencia a tipos de reparación y restitución, incluida la cobertura de los gastos
médicos relacionados con la contaminación industrial, la restauración de la tierra y el agua,
el reconocimiento de los antepasados mediante tumbas y monumentos, las compensaciones
por daños morales y la restauración del valor de las propiedades de las personas que aún
viven en los distritos 4 y 5 del condado de St. James. El Sr. Gumedze señaló que, al abordar
la crisis climática, no había que olvidar el racismo histórico y estructural que habían llevado
a muchas comunidades de África a la marginación y la pobreza. Myriam Miranda manifestó
que la crisis climática requería una acción holística y contundente y afirmó que las empresas
debían rendir cuentas y asumir sus verdaderas obligaciones con respecto al futuro y al clima.
Los responsables de la toma de decisiones debían velar por que estas fueran sostenibles y
válidas para el futuro. Destruir el medio ambiente era abdicar de nuestra responsabilidad
frente a las generaciones futuras, por lo que las políticas debían hacerse eco de la emergencia
mundial que vivía la humanidad.
38.
El representante de la Unión Europea aludió a la acción climática y al paquete de
medidas del “Green Deal” europeo, cuyo objetivo era proteger el planeta, pero también hacer
que la transición fuera justa e inclusiva para todos. La Unión Europea también trabajaba para
mejorar el acceso a la justicia en materia de medio ambiente, por ejemplo a través de la
Convención de Aarhus. Como parte de su plan de acción contra el racismo 2020-2025, la
Unión Europea había adoptado un nuevo marco estratégico para los romaníes que incluía
medidas para mitigar el impacto desproporcionado de las crisis en la comunidad romaní y
para impartir justicia ambiental.
39.
El representante de los Estados Unidos de América señaló que abordar el racismo
sistémico y los desafíos ambientales, incluido el cambio climático, eran prioridades
fundamentales para los Estados Unidos, que se habían adherido al Acuerdo de París y habían
nombrado por primera vez un enviado presidencial del país para el clima. En ese compromiso
se inscribía la promoción de la justicia ambiental en el país y la exigencia de
responsabilidades a quienes contaminasen, incluidos aquellos que perjudicasen de forma
desproporcionada a las comunidades de color y de bajos ingresos. A través de una orden
ejecutiva, la justicia ambiental había pasado a integrarse en la misión de todas las agencias
federales y orientaba el desarrollo de programas, políticas y actividades para abordar las
desproporcionadas repercusiones que sufrían las comunidades desfavorecidas en los ámbitos
de la salud, la economía, el medio ambiente y el clima. La orden disponía la creación de dos
nuevos comités asesores de justicia ambiental en la Casa Blanca, con el objetivo de velar por
que las injusticias ambientales actuales e históricas se abordasen con un enfoque global que
incluyera a todas las administraciones. Para ello, entre otras medidas se había procedido a
reforzar la Agencia de Protección Ambiental, el Departamento de Justicia y el Departamento
de Salud y Servicios Humanos y a potenciar sus actividades de vigilancia del cumplimiento.
La orden también incluía el lanzamiento de la iniciativa “Justicia40” (Justice 40) en todas las
administraciones, cuyo objetivo era que el 40 % de las mejoras aportadas por las inversiones
federales pertinentes se dirigieran a las comunidades desfavorecidas, y la implantación de un
sistema de calificación en el ámbito de la justicia ambiental que permitiera realizar un
seguimiento de los resultados.
40.
El representante del Brasil concordó en que las comunidades tradicionales
desempeñaban un papel importante en la preservación de los ecosistemas y en que debían ser
consultadas. Subrayó el papel del defensor de los derechos humanos y de otras instituciones
del Brasil en la respuesta que se daba a las amenazas a los derechos humanos. El Brasil había
elaborado datos sobre el impacto de la COVID-19, desglosados por raza, que habían
resultado esenciales para actuar en beneficio de los más vulnerables. El representante de Cuba
resaltó la importancia de esa cuestión y confirmó que la temporada de huracanes y tormentas
en el Caribe era cada vez más intensa debido a la crisis climática.
3.
Racismo ambiental, crisis climática y justicia reparadora
41.
El Sr. Reid afirmó que el tema central de la mesa redonda era la matriz de factores
que daban lugar a la explotación, el impacto destructivo del colonialismo en el medio
ambiente, la explotación de los afrodescendientes, las consecuencias a largo plazo de dicha
explotación y las preocupaciones y problemas actuales de los afrodescendientes.
GE.21-09167
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