A/RES/65/277
15. Destacamos la importancia que tiene la cooperación internacional, incluida la
función de la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur y triangular, en la respuesta mundial
frente al VIH y el SIDA, teniendo presente que la cooperación Sur-Sur no sustituye
a la cooperación Norte-Sur sino que la complementa, y reconocemos las
responsabilidades compartidas pero diferenciadas y la capacidad respectiva de los
gobiernos y los países donantes, así como de la sociedad civil, incluido el sector
privado, al tiempo que hacemos notar que la implicación y el liderazgo nacionales
son absolutamente indispensables a este respecto;
16. Encomiamos a la secretaría y a los copatrocinadores del Programa Conjunto de
las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA por su función de liderazgo en las políticas
y la coordinación relativas al VIH y el SIDA y por el apoyo que prestan a los países
mediante el Programa Conjunto;
17. Encomiamos al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la
Malaria por la función vital que está desempeñando en la movilización y el
suministro de financiación para las respuestas nacionales y regionales frente al VIH
y el SIDA, así como en la mejora de la previsibilidad de la financiación a largo
plazo, y acogemos con beneplácito que hasta la fecha los donantes se hayan
comprometido a proporcionar más de 30.000 millones de dólares, incluidas las
significativas promesas realizadas por los donantes en la conferencia de reposición
del Fondo Mundial que se celebró los días 4 y 5 de octubre de 2010; observamos
con preocupación que, si bien estas promesas representan un aumento de la
financiación, no alcanzan los montos fijados por el Fondo Mundial a fin de seguir
acelerando el progreso hacia el acceso universal, y reconocemos que para cumplir
ese objetivo es indispensable que se apoye la labor del Fondo Mundial y que se
financie suficientemente;
18. Encomiamos la labor del Mecanismo Internacional de Compra de
Medicamentos (UNITAID), basada en la financiación innovadora y centrada en la
accesibilidad, la calidad y la reducción de los precios de los medicamentos
antirretrovirales;
19. Acogemos con beneplácito la Estrategia Mundial del Secretario General para
la Salud de la Mujer y del Niño, emprendida por una coalición amplia de asociados
en apoyo de los planes y estrategias nacionales con el fin de reducir
significativamente el número de muertes de madres, recién nacidos y niños menores
de 5 años, como preocupación inmediata, incluso ampliando un conjunto prioritario
de intervenciones de gran impacto e integrando la labor en sectores como los de la
salud, la educación, la igualdad entre los géneros, el agua y el saneamiento, la
reducción de la pobreza y la nutrición;
20. Reconocemos que el VIH y el SIDA afectan gravemente a las economías
agrarias y debilitan a sus comunidades y familias, lo cual tiene consecuencias
negativas para la erradicación de la pobreza, que las personas mueren
prematuramente a causa del SIDA porque, entre otras cosas, la mala nutrición
exacerba el impacto del VIH en el sistema inmunológico y reduce su capacidad de
respuesta a infecciones y enfermedades oportunistas, y que el tratamiento del VIH,
incluido el tratamiento antirretroviral, se debe complementar con una alimentación y
una nutrición adecuadas;
21. Seguimos profundamente preocupados porque, a nivel mundial, las mujeres y
las niñas son aún las más afectadas por la epidemia, soportan una parte
desproporcionada de la carga asistencial y siguen viendo reducida su capacidad de
protegerse del VIH a causa de factores fisiológicos, desigualdades entre los géneros,
incluida su situación de desigualdad jurídica, económica y social, el acceso
4