A/HRC/57/48
I. Introducción
1.
En marzo de 2023 se celebró la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Agua1, 46 años después de la primera. Aunque en el discurso de clausura de la Conferencia
el Presidente de la Asamblea General se refirió brevemente a los derechos humanos al agua
y al saneamiento, la propia Conferencia no adoptó un enfoque basado en los derechos
humanos2, sino que se centró exclusivamente en las repercusiones que podría tener el cambio
climático en las actividades productivas que dependen del agua. Además, los documentos
preparatorios de la Cumbre del Futuro de 2024 pasaron por alto la crisis mundial del agua, el
derecho humano al agua y las repercusiones sociales y económicas del cambio climático, sin
prestar suficiente atención a la adopción de un enfoque basado en los derechos humanos para
gestionar los recursos esenciales para el futuro.
2.
Sin embargo, fue alentador que, en una resolución aprobada en 2023 3, la Asamblea
General decidiera convocar Conferencias sobre el Agua en 2026 y 2028 y solicitara al
Secretario General que preparara una estrategia para todo el sistema de las Naciones Unidas
en materia de agua y saneamiento4, reforzando el liderazgo de las Naciones Unidas en la
gobernanza del agua.
3.
El Relator Especial sostiene que, al aplicar la estrategia, es crucial adoptar un enfoque
de la gestión del agua que sea sostenible y se base en los derechos humanos, y concebir el
agua como un bien común y no como una mercancía o un simple insumo productivo.
4.
Para adoptar este enfoque hay que afrontar los retos de sostenibilidad en los usos
económicos del agua como el regadío, la producción hidroeléctrica, la industria y la minería,
gestionar todos los usos del agua desde un enfoque integrado, dar prioridad a los derechos
humanos que dependen del agua y velar por no dejar a nadie atrás.
II. Valores en juego en la gestión del agua
5.
El poeta español Antonio Machado escribió: “Todo necio confunde valor y precio”.
También el filósofo griego Aristóteles, que vivió hace 2.300 años, tenía una idea similar, al
distinguir entre economía y crematística 5, dos conceptos que a menudo se confunden en la
actualidad. La crematística tiene que ver con la gestión del dinero y de los bienes valorados
a precio de mercado, mientras que la economía se refiere a la gestión de los bienes
domésticos. El Relator Especial considera que los enfoques económicos y jurídicos modernos
—como la economía ecológica6, que tiene en cuenta la sabia distinción conceptual de
Aristóteles al plantear el concepto de patrimonio natural— podrían aplicar estos conceptos
más allá del hogar y hacerlos extensivos a todo el planeta.
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Oficialmente, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Examen Amplio de Mitad de Período
del Logro de los Objetivos del Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo
Sostenible” (2018-2028).
Presidente de la Asamblea General, discurso de clausura de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Agua, 24 de marzo de 2023, puede consultarse (en inglés) en https://www.un.org/pga/77/
2023/03/24/pga-remarks-to-the-closing-of-the-2023-un-water-conference.
Resolución 77/334 de la Asamblea General.
Véase https://www.unwater.org/publications/united-nations-system-wide-strategy-water-andsanitation.
Gloria Vivenza, “A re-assessment of Aristotle’s economic thought”, History of Economics Review,
vol. 63, núm. 1 (2016), págs. 68 a 71.
H. Neo, “Resource and environmental economics”, en International Encyclopedia of Human
Geography, Rob Kitchin y Nigel Thrift, eds. (Elsevier, 2009), puede consultarse en
https://www.sciencedirect.com/topics/earth-and-planetary-sciences/ecological-economics.
GE.24-13383