A/HRC/44/51
trabajo remunerado en los países ricos y los grupos de ingresos altos, la demanda de mano
de obra barata para cuidados y la falta de inversiones en servicios de cuidado. Esto ha dado
lugar a un fenómeno conocido como “cadena mundial de cuidados”. En el mundo
hay 11,5 millones de trabajadores domésticos migrantes, de los que el 73,4 % son
mujeres21. Es probable que se produzca un aumento en la demanda de trabajadores
migrantes del sector doméstico y de cuidados en el contexto del envejecimiento de la
población22. Sin embargo, a los trabajadores migrantes se les suelen negar los derechos
humanos, como el acceso a la atención sanitaria y la protección social, en el país donde
trabajan. Los trabajadores domésticos migrantes suelen estar doblemente marginados, por
ser migrantes que trabajan en el sector informal, donde sufren la precariedad y están
expuestos a un mayor riesgo de sufrir fraude salarial, violencia, acoso y abuso. En el caso
de los trabajadores migrantes del sector doméstico y de cuidados, a la discriminación de
género se suman otros tipos de discriminación, por razón de su condición jurídica o de su
identidad étnica, de raza, de clase o de casta. Los trabajadores migrantes del sector
doméstico y de cuidados también son vulnerables a violaciones de los derechos humanos en
sus países de origen, por ejemplo a la explotación por parte de intermediarios.
31.
La rápida urbanización, conjugada con el aumento de la pobreza urbana y la
ausencia de infraestructuras y servicios básicos, también tiene importantes repercusiones en
el trabajo de la mujer. La ausencia de oportunidades de trabajo decente y la falta de acceso
de las mujeres a recursos como la tierra en zonas rurales a menudo las empuja a migrar a
las ciudades con la esperanza de conseguir un trabajo de mejor calidad. Sin embargo, la
falta de oportunidades de trabajo decente en las zonas urbanas suele relegar a las mujeres a
un trabajo precario e informal. Además, la tendencia creciente a emprender proyectos de
desarrollo y renovación urbanos a gran escala provoca que cada vez se recurra más a
desalojos, expropiaciones y demoliciones que afectan negativamente a las mujeres que
trabajan en espacios públicos o que dirigen pequeñas empresas, lo que incrementa su
inseguridad económica.
32.
Otro aspecto del cambio demográfico es la “explosión demográfica de la juventud”.
En la mayor parte de África Subsahariana y en zonas de Asia y el Pacífico y de América
Latina y el Caribe, la reciente reducción de las tasas de fecundidad ha hecho que la
población en edad de trabajar (25 a 64 años) crezca más rápidamente que otros grupos de
edad, lo que hace posible obtener un dividendo demográfico (E/CN.6/2020/3, párr. 22). El
aumento del nivel educativo de las mujeres y las niñas es una oportunidad importante para
mejorar el acceso de las jóvenes al trabajo. Sin embargo, la denegación sistemática de la
autonomía reproductiva, que tiene su origen en el sistema patriarcal, y la falta de acceso a
servicios de salud sexual y reproductiva, sumadas a prácticas nocivas y discriminatorias,
como el matrimonio infantil, siguen obstaculizando el acceso de las jóvenes a la educación
y el empleo. Aun en los casos en que el nivel educativo de las mujeres ha mejorado
considerablemente, la transición de la escuela al trabajo decente sigue planteando
dificultades debido a la falta de acceso al trabajo decente y a la persistencia de normas y
prácticas sociales discriminatorias.
Aceleramiento de la globalización
33.
La globalización se caracteriza por el aumento de las transacciones y
comunicaciones de carácter humano, financiero, económico y tecnológico entre países y
regiones. En los últimos decenios se ha producido un rápido crecimiento de estructuras y
regímenes económicos globalizados de tipo capitalista y neoliberal, con la promesa de más
empleos y un mayor crecimiento. Sin embargo, la realidad es que ha aumentado la
desigualdad y la disparidad económica, a menudo a expensas del trabajo decente y la
protección del medio ambiente. Además, la globalización neoliberal también ha debilitado
varias funciones del Estado que son importantes para la igualdad de género, como la
prestación de servicios de cuidado de calidad, que están cada vez más privatizados o son
inexistentes.
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22
GE.20-05688
OIT, Un paso decisivo hacia la igualdad de género.
Véase https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/documents/publication/
wcms_543159.pdf.
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