A/RES/60/262
13. Reconocemos que, en muchas partes del mundo, la propagación del VIH/SIDA
es causa y efecto de la pobreza y que la lucha efectiva contra el VIH/SIDA es
esencial para alcanzar los objetivos y las metas de desarrollo convenidos
internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio;
14. Reconocemos también que actualmente disponemos de medios para invertir la
marcha de la pandemia mundial y evitar millones de muertes innecesarias, y que,
para ser efectivos, debemos darle una respuesta intensificada y mucho más urgente y
amplia, en asociación con el sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones
intergubernamentales, las personas que viven con el VIH y los grupos vulnerables,
las instituciones médicas, científicas y educativas, las organizaciones no
gubernamentales, el sector empresarial, incluidas las empresas farmacéuticas de
fabricación de medicamentos genéricos y de investigación, los sindicatos, los
medios de difusión, los parlamentarios, las fundaciones, las organizaciones
comunitarias, las organizaciones religiosas y los líderes tradicionales;
15. Reconocemos además que, para poner en marcha una respuesta amplia,
debemos superar todos los obstáculos jurídicos, normativos, comerciales y de otro
tipo que impiden el acceso a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo;
asignar los recursos adecuados; promover y proteger todos los derechos humanos y
las libertades fundamentales para todos; fomentar la igualdad entre los géneros y el
empoderamiento de la mujer; promover y proteger los derechos de la niña a fin de
reducir su vulnerabilidad al VIH/SIDA; fortalecer los sistemas de atención de la
salud y prestar apoyo a sus profesionales; promover una mayor participación de las
personas que viven con el VIH; aumentar la utilización de las intervenciones de
prevención efectivas y amplias de que se tiene conocimiento; hacer todo lo
necesario para garantizar el acceso a medicamentos que salvan vidas e instrumentos
de prevención; y desarrollar con la misma urgencia, de cara al futuro, mejores
instrumentos: medicamentos y tecnologías de diagnóstico y preventivas, incluidas
las vacunas y los microbicidas;
16. Estamos convencidos de que sin una voluntad política renovada, un liderazgo
enérgico y un compromiso continuo y coordinado de todos los interesados de los
distintos niveles, incluidas las personas que viven con el VIH, la sociedad civil y los
grupos vulnerables, y sin un aumento de los recursos, el mundo no conseguirá poner
fin a la pandemia;
17. Declaramos solemnemente nuestro compromiso de hacer frente a la crisis del
VIH/SIDA adoptando las siguientes medidas, teniendo en cuenta las diversas
situaciones y circunstancias imperantes en diferentes regiones y países del mundo;
En consecuencia:
18. Reafirmamos nuestro empeño en aplicar plenamente la Declaración de
compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA, titulada “Crisis mundial – Acción
mundial”, aprobada por la Asamblea General en su vigésimo sexto período
extraordinario de sesiones, celebrado en 2001, y en cumplir los objetivos y metas de
desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del
Milenio, en particular el objetivo de detener y comenzar a reducir la propagación del
VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades graves, los acuerdos relativos al
VIH/SIDA concertados en todas las grandes conferencias y cumbres de las Naciones
Unidas, incluida la Cumbre Mundial 2005 y su declaración sobre el tratamiento, y el
objetivo de lograr el acceso universal a la salud reproductiva para 2015, según lo
estipulado en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo;
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