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de agua y los efectos adversos del cambio climático, como unos fenómenos
meteorológicos más frecuentes y extremos y la degradación ambiental, así como la
inseguridad energética y la urbanización no planificada y rápida, se cuentan entre los
principales factores que contribuyen a revertir los avances logrados en la lucha contra
el hambre mundial y hacen que sea más difícil poner fin al hambre y todas las formas
de malnutrición para 2030,
Reconociendo además la necesidad de luchar contra los flujos financieros
ilícitos y fortalecer las buenas prácticas en materia de restitución y recuperación de
activos como fuente de financiación para el desarrollo con miras a reducir el hambre,
lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición y promover la agricultura
sostenible,
Profundamente preocupada porque la pandemia de COVID-19, debido a los
graves trastornos que causa en las sociedades, las economías, el empleo, la educación,
los sistemas de salud, el comercio mundial, las cadenas de suministro y los viajes, así
como en los sistemas agrícolas, industriales y comerciales, y por sus considerables
repercusiones en los precios de los alimentos, está exacerbando la vulnerabilidad y
las desigualdades y teniendo efectos devastadores en el desarrollo sostenible y las
necesidades humanitarias, en particular en la erradicación de la pobreza, los medios
de vida, la labor para acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición, la
igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niña s, los esfuerzos para
eliminar la violencia sexual y de género, incluidas la violencia doméstica y la
violencia en contextos digitales, la seguridad alimentaria y la nutrición, el acceso a
los servicios de atención de la salud, incluidos los servicios de a tención de la salud
sexual y reproductiva, el agua potable salubre y asequible y el saneamiento y la
higiene adecuados y equitativos, y la gestión ambientalmente racional de los
desechos, especialmente para los más pobres, los más vulnerables y los más
rezagados, en particular en los países en desarrollo, incluidos los países en situaciones
especiales y los que hacen frente a desafíos específicos, lo cual plantea más
dificultades y requiere más esfuerzos para alcanzar todos los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, entre ellos erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones para
2030, poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición para
todos,
Reconociendo que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental
como agentes del desarrollo, reconociendo también que el logro de la igualdad de
género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas, así como la eliminación
de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, son fundamentales
para lograr la plena implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible,
y reconociendo además que la política en materia de nutrición y otras políticas
conexas deben tener en cuenta los derechos y las necesidades de las mujeres y
empoderarlas, y contribuir de ese modo a que las mujeres accedan en pie de igualdad
a la protección social y los recursos, incluidos los ingresos, la tierra, el agua, las
finanzas, el empleo, la herencia, la educación de calidad a todos los niveles y las
oportunidades de aprendizaje permanente, la capacitación, la ciencia y la tecnología
y los servicios de atención de la salud, fomentando así la segurid ad alimentaria y la
salud,
Reconociendo también que la salud es un requisito previo para el desarrollo
económico y social y consciente de que la salud sexual y reproductiva y los derechos
reproductivos son cruciales para que se haga efectiva la justicia s ocial y se logren los
compromisos locales, regionales y nacionales en materia de desarrollo sostenible,
Expresando preocupación porque, a pesar de los avances realizados hacia la
plena ejecución del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la
Población y el Desarrollo, siguen existiendo lagunas considerables en su ejecución y,
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