A/RES/53/192
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II
A. Planificación, programación y ejecución
29. Destaca que, para atender las necesidades y prioridades de los países receptores, es necesario
obrar con flexibilidad y descentralizar las actividades operacionales a nivel nacional así como continuar
aplicando medidas de esa índole para que los programas tengan más en cuenta esas necesidades y
prioridades y den mejores resultados;
30. Decide que, con el consentimiento del país anfitrión, el sistema de las Naciones Unidas para el
desarrollo ayude a los gobiernos a crear un entorno propicio al fortalecimiento de los vínculos entre los
gobiernos nacionales, el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, la sociedad civil, las
organizaciones no gubernamentales nacionales y el sector privado, todos ellos participantes en el proceso
de desarrollo, a fin de buscar soluciones nuevas e innovadoras a los problemas relacionados con el
desarrollo, de conformidad con las políticas y prioridades de los países;
31. Pide que, en la medida de lo posible, se sigan simplificando, armonizando y racionalizando los
procedimientos para ejecutar sobre el terreno las actividades operacionales del sistema de las Naciones
Unidas para el desarrollo y preparando bases de datos comunes, en consulta con los gobiernos nacionales;
32. Insta a los fondos y programas a que adopten medidas concretas y establezcan calendarios para
fomentar la simplificación y armonización de los procedimientos y a que informen de ello a sus
respectivos órganos rectores;
33. Insta también al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo a que promueva una mayor
coherencia en la presentación de los presupuestos en la sedes, y al uso de sistemas y servicios
administrativos compartidos sobre el terreno;
34. Hace hincapié en la necesidad de aplicar los resultados de las grandes conferencias de las
Naciones Unidas mediante el cumplimiento de las metas y compromisos convenidos en esas conferencias
y destaca la importancia de intensificar los esfuerzos para coordinar el seguimiento de las grandes
conferencias de las Naciones Unidas y, en este contexto acoge con beneplácito la resolución 1998/290 del
Consejo Económico y Social, de 31 de julio de 1998, en la que el Consejo decidió iniciar de manera
escalonada un proceso intergubernamental sobre indicadores pertinentes para supervisar la aplicación de
los resultados de las conferencias a todos los niveles y, a ese respecto, acoge asimismo con beneplácito
la decisión de celebrar una reunión oficiosa del Consejo sobre esta cuestión en 1999;
35. Alienta a que se refuerce la cooperación entre el Banco Mundial, los bancos regionales de
desarrollo y todos los fondos y programas, con miras a aumentar la complementariedad entre ellos y a
mejorar la división del trabajo, así como a reforzar la coherencia de las actividades sectoriales, sobre la
base de los acuerdos existentes y de plena conformidad con las prioridades de los gobiernos receptores;
36. Toma nota de las iniciativas en curso sobre locales compartidos y de la necesidad de tener
plenamente en cuenta los estudios de la relación costo-beneficio pedidos en las resoluciones
correspondientes, y alienta a que, cuando proceda, se sigan adoptando iniciativas de ese tipo, velando por
que no entrañen una carga adicional para los países anfitriones;
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