A/HRC/45/44 enfrentan las poblaciones afrodescendientes ha facilitado las disparidades raciales durante la pandemia. 1. Riesgos previsibles específicos de los afrodescendientes 17. Ya incluso antes del brote de COVID-19, los científicos habían sugerido que una pandemia podría afectar desproporcionadamente a las personas afrodescendientes. Las disparidades raciales en cuanto a la exposición, la propensión a contraer la enfermedad, el acceso a la atención sanitaria y las percepciones de discriminación fueron factores clave en la pandemia de gripe A (H1N1)11. Contrariamente a la creencia popular, la propensión a contraer la COVID-19 y la gravedad de esta no pueden atribuirse por completo a la salud de cada persona. Algunos expertos en salud pública señalan que los trastornos de salud preexistentes (“enfermedades concomitantes”) no explican adecuadamente las disparidades raciales observadas en la infección por el virus causante de la COVID-1912. La propensión a contraer la COVID-19 se basa en los previsibles y “perniciosos efectos de los determinantes sociales adversos de la salud y la falta de privilegios que hace que una persona no pueda permitirse dejar temporalmente de trabajar sin que ello tenga consecuencias graves para su sustento y no permite emplear prácticas seguras, ni siquiera mantener los dos metros de distancia”13. Es probable que la atención médica universal haya mitigado las disparidades raciales en algunos Estados. 18. La representación desproporcionada de afrodescendientes en el sector servicios es una fuente de riesgo y vulnerabilidad. En gran medida, la imposición generalizada de cuarentenas, distanciamiento y mascarillas se ha visto respaldada porque en todo momento ha habido trabajadores “esenciales” que han hecho posible que la gente pudiera quedarse en casa y reducir así la transmisión del virus. En muchos Estados, un número desproporcionado de personas afrodescendientes trabajan en el sector servicios, como auxiliares sanitarios a domicilio, cuidadores y empleados de tiendas de alimentación y reparto; todos ellos son personas que han de trabajar a jornada completa y utilizar diariamente el transporte público14. Ellos hacen posible que los hospitales y los sistemas de atención sanitaria se centren en los casos graves. En el Reino Unido, se descubrió que el personal de servicios —como los guardias de seguridad, los taxistas, los conductores de autobús y los trabajadores sociales— tenía una tasa de mortalidad por COVID-19 significativamente más elevada15. A nivel mundial, el personal esencial mitiga los vectores de transmisión y la carga de unos sistemas de atención sanitaria saturados. 19. Además, en algunos casos los Estados han declarado “esenciales” a los trabajadores sin adoptar medidas que permitan a las personas cuya situación no está regularizada desempeñar funciones esenciales. En España, las personas que trabajaban en el servicio doméstico carecían de equipos de protección personal a pesar de que atendían a enfermos y ancianos con un riesgo personal importante. Los trabajadores esenciales en situación irregular (que, por su condición jurídica, no podían disponer de una autorización para desplazarse emitida por el empleador) tuvieron que sortear riesgos extremos de detención, privación de libertad o contagio. Aproximadamente el 30 % de los trabajadores domésticos fueron multados y hostigados por no poseer los documentos necesarios para desplazarse. Según la información recibida, recibieron amenazas e improperios para que volvieran a sus 11 12 13 14 15 6 Véase Supriya Kumar y otros, “The impact of workplace policies and other social factors on selfreported influenza-like illness incidence during the 2009 H1N1 pandemic”, American Journal of Public Health, vol. 102, núm. 1 (enero de 2012), pág. 34; Sandra Crouse Quinn y otros, “Racial disparities in exposure, susceptibility, and access to health care in the US H1N1 influenza pandemic”, American Journal of Public Health, vol. 101, núm. 2 (2011), pág. 285; y Philip Blumenshine, y otros, “Pandemic influenza planning in the United States from a health disparities perspective”, Emerging Infectious Diseases, vol. 14, núm. 5 (2008), pág. 709. Véase Richard Oppel y otros, “The Fullest Look Yet at the Racial Inequity of Coronavirus”, New York Times, 5 de julio de 2020. Clyde W. Yancy, “COVID-19 and African Americans”, Journal of the American Medical Association, 15 de abril de 2020. Véase, por ejemplo, Scott M. Stringer, “New York City’s Frontline Workers”, Oficina del Contralor de la Ciudad de Nueva York, 26 de marzo de 2020. Public Health England, Disparities in the risk and outcomes of COVID-19, pág. 50. GE.20-10966

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