A/RES/71/9
La situación en el Afganistán
amenaza que suponen para la seguridad y la estabilidad del Afganistán las
actividades de los grupos violentos y extremistas y otros grupos y delincuentes
armados ilegales que operan en la región, incluidos los que intervienen en el
comercio de estupefacientes, expresa preocupación por la grave amenaza que
supone la presencia de combatientes terroristas extranjeros, reitera a este respecto su
llamamiento para que se apliquen plenamente y con seriedad las medidas y los
procedimientos establecidos en las resoluciones pertinentes del Consejo de
Seguridad, en particular las resoluciones 1267 (1999), 1988 (2011), 1989 (2011),
2082 (2012), 2083 (2012), 2160 (2014), 2161 (2014), 2253 (2015) y 2255 (2015), y
exhorta a todos los Estados a que refuercen su cooperación internacional y regional
para fortalecer el intercambio de información, el control de las fronteras y los
organismos encargados del cumplimiento de la ley y la justicia penal, a fin de
contrarrestar la amenaza que representan los combatientes terroristas extranjeros y
los combatientes terroristas repatriados en el Afganistán y la región;
7.
Expresa su seria preocupación por la presencia de organizaciones
terroristas en el Afganistán, en particular del Estado Islámico en el Iraq y el
Levante (EIIL) (Daesh), y por sus actos brutales, incluida la matanza de ciudadanos
afganos, y a este respecto afirma su apoyo a los esfuerzos del Gobierno del
Afganistán por combatir estas amenazas en el país;
8.
Condena en los términos más enérgicos todos los actos ilícitos de
violencia e intimidación y los ataques, en particular los ataques con artefactos
explosivos improvisados, los atentados suicidas, los asesinatos, incluidos los de
personalidades públicas, los secuestros, los ataques indiscriminados contra civiles,
las matanzas, los ataques contra personas, grupos mediáticos e instituciones
dedicados a promover y proteger los derechos humanos universalmente reconocidos,
los atentados contra los trabajadores humanitarios y las fuerzas afganas e
internacionales, que tienen un efecto deletéreo en las actividades de estabilización y
desarrollo del Afganistán, y condena también la utilización de civiles como escudos
humanos por los talibanes, incluida la Red Haqqani, Al-Qaida y otros grupos
violentos y extremistas y grupos armados ilegales, los ataques perpetrados por los
talibanes y los actos de terroristas internacionales;
9.
Destaca la necesidad de que el Gobierno del Afganistán y la comunidad
internacional sigan colaborando estrechamente y mejoren su coordinación para
hacer frente a esos actos, que amenazan la paz y la estabilidad del país y el proceso
democrático, el proceso de desarrollo del Afganistán, sus avances y la continuidad
de su ejecución, así como las medidas de asistencia humanitaria, reconoce los logros
de las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas en este sentido, y
exhorta a todos los Estados Miembros, en particular a los países vecinos, a que
nieguen a esos grupos toda forma de refugio, libertad de operación, circulación,
reclutamiento y todo apoyo financiero, material o político que ponga en peligro la
estructura del Estado y la paz y la seguridad regionales;
10. Acoge con beneplácito la asunción de la responsabilidad plena en materia
de seguridad por las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas, encomia
la resiliencia y el valor que han demostrado a ese respecto, exhorta a la comunidad
internacional a que preste el apoyo necesario para aumentar la seguridad, incluido el
orden público, la aplicación de la ley, la seguridad de las fronteras del Afganistán y
la preservación de los derechos constitucionales de los ciudadanos afganos y a que
siga facilitando apoyo, adiestrando y equipando a las Fuerzas Nacionales de
Defensa y Seguridad Afganas y contribuyendo a su financiación, con el fin de que se
hagan cargo de la labor de garantizar la seguridad en su país y combatan el
terrorismo internacional, recalca la importancia de las Declaraciones de las Cumbres
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