A/79/190
I. Introducción
1.
Tanto el agua como los alimentos son cruciales para la vida humana. Además,
los sistemas de gestión de los alimentos y el agua están profundamente
interconectados y dependen de la sostenibilidad del medio ambiente y, en particular,
de la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos. A pesar de ello, se sigue prestando
una atención insuficiente al nexo entre el agua y la alimentación, sobre todo desde la
perspectiva de los derechos humanos.
2.
El agua y los alimentos están conectados porque el agua es una parte esencial
de nuestra dieta. El agua es también un requisito fundamental para producir diversos
tipos de alimentos, ya sea en medios naturales como la pesca o la silvicultura,
mediante prácticas agrícolas, tanto de secano como de regadío, o en la ganadería, ya
sea extensiva o intensiva.
3.
Tanto el agua potable como los alimentos dependen del ciclo del agua y de los
ecosistemas de agua dulce. El sector agropecuario, que es el mayor consumidor de
agua 1 y el que genera mayores vertidos contaminantes, tiene un impacto significativo
en los recursos hídricos. Esta es la razón por la que este sector es tan importante para
garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos y la potabilidad del agua para
miles de millones de personas. La conexión entre el agua y los alimentos depende
asimismo de la fertilidad del suelo, tan importante para la productividad de la tierra
como para la retención de la humedad. La elevada demanda de agua para producir
alimentos vegetales depende en gran medida de la capacidad de los suelos para retener
la humedad.
4.
La crisis mundial del agua afecta a unos 2.000 millones de personas que no
tienen garantizado el acceso al agua potable (véanse los documentos A/HRC/54/32 y
A/78/253). Al mismo tiempo, la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) informó de que alrededor de 737 millones de
personas pasaron hambre en 2022 2.
5.
El enfoque dominante con respecto a los sistemas alimentarios, que hace
hincapié en la producción y deja de lado la distribución y el acceso al libre mercado,
socava la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos, pone en peligro el derecho
humano al agua, daña el tejido social en las zonas rurales y margina a quienes viven
en la pobreza extrema y no pueden permitirse una alimentación saludable.
6.
Si bien las crisis mundiales del agua y los alimentos se atribuyen a menudo a la
escasez, el Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y al
saneamiento, Pedro Arrojo Agudo, sostiene que estas crisis se derivan principalmente
de problemas de gobernanza que requieren la formulación de enfoques de derechos
humanos para garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas y la gestión democrática
y participativa de estos recursos esenciales para una vida digna.
7.
El análisis de la conexión entre la alimentación y el agua desde el punto de vista
de los derechos humanos implica considerar los aspectos ambientales y de salud
pública y los desequilibrios de poder entre los agentes implicados tanto en los
sistemas alimentarios como en la gestión del agua.
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Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
AQUASTAT. Disponible enhttps://www.fao.org/aquastat/es/overview/methodology/water -use.
FAO, Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Organización Mundial de la Salud
(OMS), Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2023.
Urbanización, transformación de los sistemas agroalimentarios y dietas saludables a lo largo
del continuo rural-urbano (Roma, FAO, 2023).
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