A/HRC/55/49 la pesca y la acuicultura mediante la transferencia temporal de efectivo y en especie, así como mediante la concesión de subvenciones a los insumos (por ejemplo, al combustible) 47. 40. Se ha reconocido que la protección social y el trabajo decente son cuestiones prioritarias48. No obstante, a nivel nacional, la mayor parte de los compromisos e instrumentos internacionales pertinentes no han sido adoptados o aplicados plenamente 49 y, en términos relativos, el sector pesquero está más atrasado al respecto. II. Cambio climático, agotamiento de las poblaciones de peces y degradación de la biodiversidad: cuestiones de gobernanza y desigualdad 41. La proporción de pesquerías insostenibles desde el punto de vista biológico ha aumentado del 10 % en 1974 al 34,2 % en 2017. Además, se prevé que el cambio climático cause pérdidas irreversibles en los ecosistemas de muchas regiones y tenga consecuencias negativas para los modos de vida, la economía y la identidad cultural de las personas. El cambio climático también está elevando la temperatura del agua y modificando los comportamientos migratorios de los peces, cuyas poblaciones viajan a regiones de latitud más alta obligando a los pescadores a desplazarse hacia los polos y a diversificar sus capturas. Estos cambios en las pautas de comportamiento aumentan el riesgo de que se produzcan conflictos transfronterizos entre los explotadores de pesquerías y afectan negativamente a la distribución equitativa de los productos del mar. Las poblaciones vegetales y animales ya han desaparecido en determinados lugares y se prevé una tendencia al aumento de las tasas de extinción, especialmente en las regiones más cálidas. Es evidente que reducir la sobrepesca y las prácticas insostenibles aumentaría las poblaciones de peces y la capacidad de adaptación de la pesca50. 42. La prospección y extracción de petróleo y gas en aguas abiertas y el ciclo de vida de las instalaciones en alta mar son amenazas cada vez mayores para el clima y los pescadores en pequeña escala. Las plataformas marítimas representan más del 30 % de la producción mundial de petróleo y gas. La extracción en alta mar agrava la crisis climática, amenaza a ecosistemas marinos enteros y genera desplazamientos por motivos económicos y geográficos, por lo que atenta directamente contra varios derechos humanos y pone en peligro la seguridad alimentaria de regiones enteras. 43. Los oleoductos y gasoductos submarinos pueden representar un problema de seguridad, ya que los equipos de pesca y las embarcaciones pueden enredarse en ellos, lo que pone en peligro vidas y bienes. Los buques de transporte contaminan de forma continua los océanos con hidrocarburos, metales tóxicos y sustancias peligrosas, en una práctica en auge llamada “vertido de aguas de sentina”51. La contaminación acústica causada por las actividades de perforación y prospección interfiere en los canales de comunicación y el comportamiento migratorio de los peces. Por regla general, en la construcción de infraestructuras se destruyen hábitats esenciales para los peces. Incluso tras clausurarse una instalación marítima, los pozos abiertos o mal cerrados y las infraestructuras abandonadas pueden seguir vertiendo petróleo, materiales radiactivos y otras sustancias tóxicas al mar52. 44. La instalación de infraestructuras en alta mar suele ir acompañada del establecimiento de zonas de exclusión en las que los pescadores no pueden acceder a las poblaciones de peces, 47 48 49 50 51 52 10 Véase https://www.fao.org/policy-support/tools-and-publications/resources-details/en/c/1382680/. Véase, por ejemplo, la meta 1.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; OIT, Recomendación sobre los Pisos de Protección Social, 2012 (núm. 202); OIT, Convenio sobre el Trabajo en la Pesca, 2007 (núm. 188); Directrices Voluntarias, secc. 6; y FAO, Declaración de 2021 del Comité de Pesca en favor de la Pesca y la Acuicultura Sostenibles (Roma, 2021). FAO, El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2022, pág. 144. Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Hans-Otto Pörtner y otros, eds., Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability (2022), págs. 19, 61, 200, 381, 382, 766 y 767. Comunicación conjunta (42 firmantes) presentada por el Center for International Environmental Law. Ibid. GE.23-26071

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