A/RES/56/126
Reconociendo la función cada vez más importante que desempeñan las mujeres
de edad al asumir la responsabilidad de prestar atención y asistencia a las víctimas
del virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(VIH/SIDA) en distintas regiones del mundo, en particular en los países en desarrollo,
Afirmando el doble desafío que plantean el envejecimiento y la discapacidad, y
afirmando también el hecho de que las personas de edad tienen necesidades de salud
específicas y que, con el aumento de la esperanza de vida y el número creciente de
mujeres de edad, sus problemas de salud requieren atención especial y una mayor
investigación,
Consciente de que se dispone de pocas estadísticas sobre la situación de la
mujer de edad y reconociendo la importancia de los datos, incluidos datos
desglosados por edad y por sexo, como elemento esencial de la planificación y la
evaluación de la política,
Reconociendo que las mujeres de todas las edades, en particular las mujeres de
edad, continúan sufriendo a causa de la discriminación y la falta de oportunidades,
Subrayando que recae sobre los gobiernos la responsabilidad fundamental de
crear un medio conducente al desarrollo económico y social de sus ciudadanos, y
observando con reconocimiento la valiosa contribución que aporta la sociedad civil,
incluidas las organizaciones no gubernamentales, al dar a conocer las necesidades
especiales de la mujer de edad,
1.
Destaca la importancia de incorporar una perspectiva de género, teniendo
en cuenta las necesidades de la mujer de edad, en los procesos de formulación de la
política y de planificación a todos los niveles;
2.
Destaca asimismo la necesidad de eliminar la discriminación basada en
el género y la edad y de asegurar iguales derechos y su pleno disfrute a las mujeres
de todas las edades;
3.
Insta a los gobiernos y las organizaciones regionales e internacionales,
incluido el sistema de las Naciones Unidas, en cooperación con la sociedad civil, y
las organizaciones no gubernamentales interesadas, a que promuevan programas que
favorezcan un envejecimiento saludable y activo, haciendo hincapié en la
independencia, la igualdad, la participación y la seguridad de las mujeres de edad, y a
que lleven a cabo investigaciones y programas concretos para atender a sus
necesidades;
4.
Recalca la necesidad de que los gobiernos y las organizaciones
regionales e internacionales, incluido el sistema de las Naciones Unidas y las
instituciones financieras internacionales, desarrollen y mejoren la reunión, el
análisis y la difusión de datos desglosados por edad y por sexo;
5.
Insta a los gobiernos a que adopten medidas para que todas las mujeres
de edad puedan participar activamente en todos los aspectos de la vida y asumir una
variedad de papeles en la comunidad, en la vida pública y en la adopción de
decisiones, y que elaboren y pongan en práctica políticas y programas en
cooperación con la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales
interesadas, con el fin de garantizar el pleno disfrute de sus derechos humanos y la
calidad de la vida y de satisfacer sus necesidades, con miras a contribuir al logro de
una sociedad para todas las edades;
6.
Invita a los gobiernos, al sistema de las Naciones Unidas y a las
organizaciones internacionales a que tengan en cuenta en su planificación del
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