Desarrollo sostenible de las montañas
A/RES/71/234
la degradación de la tierra y los desastres naturales, de los que se recuperan
lentamente, y que los glaciares de montaña de todo el mundo están retrocediendo y
disminuyendo de grosor, con efectos crecientes sobre el medio ambiente, los medios
de vida sostenibles y el bienestar humano,
Reconociendo además que, pese a los progresos logrados en la promoción del
desarrollo sostenible de las regiones montañosas y la conservación de los
ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, la prevalencia de la
pobreza, la inseguridad alimentaria, la exclusión social, la degradación ambiental y
la exposición al riesgo de desastres sigue siendo elevada, particularmente en los
países en desarrollo, y el acceso en condiciones de seguridad y a un precio asequible
al agua potable, a servicios básicos de saneamiento y a servicios de energía
modernos y sostenibles sigue siendo limitado,
Observando con profunda preocupación que, según la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el núm ero de habitantes de
las montañas en los países en desarrollo considerados vulnerables a la inseguridad
alimentaria aumentó un 30% entre 2000 y 2012, mientras que el total de la
población mundial que vive en zonas montañosas aumentó un 16%, y a este respec to
reconociendo la necesidad de priorizar la atención especial y urgente que necesitan
las zonas montañosas, incluso centrándose en los problemas específicos a los que se
enfrentan y las oportunidades que proporcionan,
Observando la labor de colaboración de la Alianza Internacional para el
Desarrollo Sostenible en las Regiones de Montaña (Alianza para las Montañas),
establecida en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible como enfoque de
múltiples interesados con el apoyo decidido de 57 Gobiernos, 1 4 organizaciones
intergubernamentales, 210 organizaciones de los principales grupos y 5 autoridades
subnacionales, y dedicada a la promoción del desarrollo sostenible en sus tres
dimensiones —económica, social y ambiental— en las regiones montañosas,
1.
Toma nota del informe del Secretario General sobre el desarrollo
sostenible de las montañas 8;
2.
Alienta a los Estados a que adopten una visión a largo plazo y enfoques
holísticos, incluso incorporando políticas específicas para las montañas en las
estrategias nacionales de desarrollo sostenible, redoblen sus esfuerzos para poner fin a
la pobreza en todas sus formas y dimensiones y afronten la inseguridad alimentaria y
la malnutrición, la exclusión social, la degradación ambiental y el riesgo de desastres
en las zonas montañosas, teniendo en cuenta que un enfoque paisajístico integrado que
aborde la gestión de los recursos naturales, incluidas las cuencas hidrográficas y la
gestión forestal sostenible, así como la resiliencia al cambio climático mediante
enfoques de múltiples interesados, puede llevar al desarrollo sostenible de las zonas
altas, la mejora de los medios de vida de las comunidades locales de las montañas y la
utilización sostenible de los recursos de las montañas;
3.
Destaca la especial vulnerabilidad de quienes viven en entornos
montañosos, que suelen tener un acceso limitado a los sistemas sanitarios,
educativos y económicos y están particularmente en peligro debido a los efectos
adversos de los fenómenos naturales extremos, e invita a los E stados a que
fortalezcan su acción cooperativa, con la participación efectiva y el intercambio de
conocimientos y experiencias de todos los interesados pertinentes, incluidos los
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