A/HRC/56/51
de las mujeres romaníes, unida a la segregación y discriminación residenciales, las excluye
del mercado laboral formal, obligándolas a aceptar trabajos precarios y mal remunerados, lo
que da lugar a un círculo vicioso de la pobreza61.
b)
Mujeres y niñas con discapacidad
43.
El Grupo de Trabajo considera que las mujeres con discapacidad suelen ser vistas
como personas débiles o necesitadas de protección, por lo que en ocasiones se las recluye en
instituciones o en sus domicilios y se las priva de capacidad jurídica. Las niñas con
discapacidad tienen más probabilidades de sufrir confinamiento en el contexto familiar, algo
que tiene que ver con el temor de que sean vulnerables a los abusos sexuales, unido al pánico
que inspira la cuestión de la sexualidad de las niñas62. Además, tienen más probabilidades de
quedar excluidas de la educación y el empleo, en comparación con los hombres con
discapacidad y las mujeres sin discapacidad63.
44.
Por otro lado, en las respuestas a las crisis, a menudo no se tienen en cuenta de manera
específica las necesidades de las mujeres y las niñas con discapacidad, por ejemplo su
necesidad de ajustes razonables, como la instalación de rampas o el suministro de camas
portátiles y sillas de ruedas. La información no suele estar disponible en formatos accesibles,
lo que dificulta el acceso a los servicios y la comunicación con el personal. Los estereotipos
negativos relacionados con su salud sexual y reproductiva pueden conducir a una mayor
marginación de sus necesidades y preocupaciones en situaciones de crisis 64.
c)
Mujeres de edad
45.
El Grupo de Trabajo ha señalado que la pobreza y la desigualdad afectan a la vida de
las mujeres de edad, que en algunas sociedades son percibidas como personas peligrosas que
necesitan ser controladas. En algunas comunidades, pueden vivir situaciones de
confinamiento no judicial y ser expulsadas de sus hogares acusadas de brujería. Además, las
mujeres de edad sin recursos ni medios de subsistencia se encuentran aisladas en el hogar o
en un centro de atención en contra de su voluntad65.
d)
Niñas y adolescentes
46.
El Grupo de Trabajo ha señalado que las niñas y las adolescentes corren un mayor
riesgo de sufrir violencia sexual, embarazos precoces y no planificados, relaciones sexuales
forzadas y prácticas nocivas debido, en parte, a la falta de acceso a información, bienes y
servicios en materia de salud sexual y reproductiva, a lo que se suman estereotipos y tabúes
muy extendidos. En tiempos de crisis aumentan los matrimonios concertados y forzados,
impulsados por prácticas tradicionales nocivas en un contexto de pobreza agravada. Sin
embargo, en la mayoría de las situaciones humanitarias, el matrimonio infantil y las
necesidades en materia de salud sexual y reproductiva de las adolescentes siguen sin tenerse
en cuenta66. Las niñas y las adolescentes también encuentran obstáculos para participar en la
vida pública y política, una cuestión a la que el Grupo de Trabajo dedicó uno de sus informes
temáticos67.
e)
Mujeres y niñas del medio rural
47.
El Grupo de Trabajo ha observado que las mujeres se ven sometidas a discriminación
en la asignación de derechos sobre las tierras productivas, ya que representan menos del 15 %
del total de propietarios de tierras agrícolas en el mundo. Las leyes, políticas, normas sociales
y estereotipos también pueden restringir sus derechos a las semillas y otros recursos naturales,
a los insumos agrícolas y a mano de obra68. Viven el acaparamiento de tierras y las
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A/HRC/44/51, párr. 17.
A/HRC/41/33, párr. 44.
A/HRC/44/51, párr. 17
A/HRC/47/38, párr. 59.
A/HRC/41/33, párrs. 28 y 55. Véase también A/HRC/53/39.
A/HRC/47/38, párrs. 55 y 56.
A/HRC/50/25.
A/HRC/53/39, párr. 35.
GE.24-07559