A/HRC/55/53 toma de decisiones. De hecho, esos efectos desproporcionados podrían interpretarse como un ataque indirecto contra las minorías que ha dado en denominarse “development cleansing”, una suerte de limpieza étnica cuyas herramientas son el desplazamiento y la marginación 22. Si bien se han elaborado políticas y marcos jurídicos para orientar y regular distintos aspectos del reasentamiento de las poblaciones desplazadas, siguen siendo raros los casos reales de éxito de un reasentamiento comunitario. A la inversa, cuando se consulta adecuadamente a las comunidades afectadas, y la planificación y ejecución del proyecto incluyen una participación y un apoyo suficientes de las partes interesadas, el reasentamiento puede evitar, y de hecho evita, daños sociales excesivos23. 35. En el contexto de los proyectos que han exigido un reasentamiento se han vulnerado muchos derechos humanos, como los derechos al desarrollo, a la libre determinación, a la identidad cultural, a la vida, a la alimentación, a la subsistencia, a una vivienda adecuada y a la tierra, así como los derechos a la libertad de reunión, asociación, manifestación y expresión, y los derechos de participación, recurso, restitución, indemnización y reparación 24. Dado que los derechos humanos son interdependientes, las violaciones del derecho a una vivienda adecuada por sí solas pueden obstaculizar considerablemente el acceso a la educación, el trabajo, la sanidad y otros servicios. Las personas reasentadas suelen tener dificultades para acceder a los servicios básicos debido a las barreras lingüísticas, las limitaciones económicas, la discriminación o la simple falta de disponibilidad. Los reasentamientos también afectan a los medios de vida de las personas cuando estas pierden sus empleos, tierras o negocios, lo que a su vez incide de manera devastadora en su capacidad para mantenerse a sí mismas y a sus familias. Ello puede tener un fuerte impacto en la identidad cultural de las personas, que se ven obligadas a dejar atrás sus modos de vida tradicionales y deben adaptarse a una cultura nueva, y puede conllevar una ruptura de las conexiones sociales y familiares, con la consiguiente pérdida de una red de seguridad socioeconómica. 36. Las pérdidas no económicas, incluidas las culturales, como la pérdida de patrimonio, tumbas y lugares religiosos, deben tenerse plenamente en cuenta y repararse, entre otras cosas mediante el reconocimiento y la indemnización adecuados. Según un estudio reciente en el que se analizaron 203 casos de reasentamiento, una consecuencia frecuente era la pérdida de los medios de subsistencia y la disminución de las oportunidades económicas. Aunque las circunstancias físicas, como el acceso a servicios e infraestructuras, mejoraron en algunos casos, se registró un deterioro general en términos de activos naturales, financieros, sociales y culturales25. Asimismo, la investigación empírica demuestra que las personas sometidas a un reasentamiento corren el riesgo que a menudo se confirma de verse privadas de sus derechos y ser víctimas de la explotación26. 37. El reasentamiento también conlleva costos sociales adicionales, que pueden derivarse de las repercusiones sociales, económicas y culturales a largo plazo en las comunidades reasentadas o del aumento de las tensiones con las comunidades de acogida. Cuando no se presupuestan fondos para el reasentamiento antes de la ejecución del proyecto o estos son insuficientes, cuando hay sobrecostos o cuando no se presupuesta adecuadamente el apoyo posterior a la reubicación, es muy probable que se produzcan efectos negativos. Las comunidades que pierden autosuficiencia suelen necesitar más ayuda para superar los malos resultados del reasentamiento. Un apoyo prolongado, económico o de otro tipo, podría requerir una mayor inversión de recursos por el Estado y otras partes. Muchas de las personas 22 23 24 25 26 10 Véase Balakrishnan Rajagopal, “The violence of development”, Washington Post, 9 de agosto de 2001. Véase Annah E. Piggott-McKellar y otros, “A livelihood analysis of resettlement outcomes: lessons for climate-induced relocations”, Ambio, vol. 49, núm. 9 (septiembre de 2020), págs. 1.474 a 1.489. Véase Balakrishnan Rajagopal, “The state of large hydropower”, documento presentado en un seminario de la Red de Investigación y Acción sobre el Desplazamiento del Instituto Tecnológico de Massachusetts titulado “The state of hydropower projects today: lessons from the past for the course ahead”, mayo de 2016. Disponible en https://static1.squarespace.com/static/56340b91e4b017e 2546998c0/t/58c9b6c4f5e23111fb56b76a/1489615402885/May+6th+2016+Workshop+Proceedings+ and+Notes.pdf. Véase Piggott-McKellar y otros, “A livelihood analysis”. Véase Cantor, “Conceptualising ‘relocation’”. GE.24-00501

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