A/HRC/55/53
V. Por qué los reasentamientos a menudo socavan
los derechos humanos
45.
Los efectos perjudiciales de los reasentamientos en los derechos humanos se vienen
documentando desde hace tiempo. La observación de los procesos de reasentamiento permite
identificar varios fenómenos en su diseño y ejecución que explican por qué determinadas
prácticas y regímenes jurídicos suelen tener efectos negativos en las personas afectadas. Una
participación insuficiente de las partes interesadas en la concepción, el diseño, la ejecución
y la supervisión de los proyectos, el afán megalómano de algunos proyectos, la escasez de
fondos, leyes y políticas insuficientes o contradictorias que socavan los procesos de
reasentamiento, la falta de buena fe y la deficiente aplicación de las leyes y políticas han
afectado de manera negativa a las comunidades reasentadas.
46.
En muchos proyectos de desarrollo de infraestructuras y urbanización a gran escala,
los inversores no cumplen las normas de derechos humanos. Suele pasar tanto si el inversor
es una empresa transnacional como si se trata de una organización internacional. Las
instituciones financieras internacionales en general se muestran reacias a reconocer la
necesidad de exigir dicho cumplimiento a pesar de sus propias obligaciones jurídicas y de las
obligaciones extraterritoriales de los Estados miembros en materia de derechos humanos.
Muchos Estados evitan reconocer el desplazamiento involuntario como un tipo de desalojo
forzoso. Esta postura les evita tener que cumplir sus obligaciones en materia de derechos
humanos y también puede aplicarse a la asistencia para el desarrollo y otras formas de
inversión y desarrollo extraterritoriales.
47.
A menudo, las autoridades públicas no velan por la aplicación de las leyes y
reglamentos nacionales ni supervisan su cumplimiento, especialmente por cuanto respecta a
las actividades extraterritoriales de empresas con una actividad transnacional. La deficiente
aplicación puede deberse a diversos factores, como la mala gobernanza, la corrupción, la
escasez de fondos (en particular para la supervisión estatal), la falta de voluntad o capacidad
de los funcionarios o los actores empresariales, el conflicto de intereses financieros y de otro
tipo y los problemas de independencia judicial y de acceso a la justicia.
48.
Aun cuando se respetan, las leyes, reglamentos y contratos nacionales no siempre
están en consonancia con el derecho internacional de los derechos humanos y a menudo
reflejan desequilibrios de poder, injusticias históricas y prácticas discriminatorias 52. Por
ejemplo, los proyectos que provocan desplazamientos involuntarios no suelen cumplir las
normas internacionales de derechos humanos. Además, las normas nacionales contemplan
distintas maneras de determinar las indemnizaciones, lo que genera resultados desiguales y a
menudo negativos53. Asimismo, la mayoría de los desalojos comunitarios a gran escala,
especialmente cuando se trata de comunidades rurales e indígenas o asentamientos
informales, se producen como consecuencia del ejercicio del dominio eminente de una u otra
forma54, y los Gobiernos con frecuencia optan por ejecutar procesos de expropiación en lugar
de fomentar un apoyo genuino a los proyectos públicos o privados negociando con las
personas afectadas55.
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GE.24-00501
https://www.worldbenchmarkingalliance.org/corporate-human-rights-benchmark/) y el Food and
Agriculture Benchmark (véase: https://www.worldbenchmarkingalliance.org/food-and-agriculturebenchmark/); y la campaña Tras la marca de Oxfam (véase: https://www.behindthebrands.org).
Véanse A/73/310/Rev.1, A/76/408, A/HRC/31/54 y A/HRC/49/48. Véase también Comisión Africana
de Derechos Humanos y de los Pueblos, Centre for Minority Rights Development (Kenya) and
Minority Rights Group International on behalf of Endorois Welfare Council v. Kenya, 276/2003,
4 de febrero de 2010.
Véase Korah y otros, “Analysis of livelihood issues”.
Véase A/HRC/47/43.
Véase Frank Vanclay, “Project-induced displacement and resettlement: from impoverishment risks to
an opportunity for development?”, Impact Assessment and Project Appraisal, vol. 35, núm. 1 (2017),
págs. 3 a 21.
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