Declaración Política sobre el VIH y el SIDA: en la vía rápida para acelerar
la lucha contra el VIH y poner fin a la epidemia del SIDA para 2030
A/RES/70/266
emergentes, como los brotes de las enfermedades del Ébola y el Zika y las que
todavía no se han identificado, así como otras amenazas para la salud;
15. Hacemos hincapié en que, para garantizar la sostenibilidad de los servicios de
prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH y la información
y la educación, que se refuerzan mutuamente, estos deberían integrarse en los
sistemas y servicios nacionales de salud para responder a las infecciones
concomitantes y la comorbilidad, en particular de la tuberculosis, el uso indebido de
sustancias y los trastornos mentales, así como en los servicios de atención la salud
sexual y reproductiva, comprendidos la prevención, la detección y el tratamiento de
la hepatitis viral y el cáncer de cuello de útero, así como otras infecciones de
transmisión sexual, incluido el virus del papiloma humano, y los servicios para
responder a la violencia sexual y la violencia basada en el género, observando que
las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables a esas infec ciones
concomitantes y esa comorbilidad;
16. Reconocemos que para satisfacer las necesidades y los derechos integrales de
las personas que viven con el VIH, en riesgo de contraerlo o afectados por él, a lo
largo de sus vidas, hará falta una estrecha colaboración con los esfuerzos por poner
fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo, mejorar la seguridad alimentaria y
nutricional y el acceso a una educación primaria y secundaria gratuita y no
discriminatoria, promover la vida sana y el bienestar, proporcionar acceso a una
protección social para todos, en particular los niños, que tenga en cuenta el VIH,
reducir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, lograr la igualdad entre
los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas, ofrece r trabajo
decente y el empoderamiento económico y promover la salud de las ciudades, la
estabilidad de la vivienda y sociedades justas e inclusivas para todos;
17. Reconocemos que existen múltiples y diversas epidemias y que, a fin de lograr
las metas de prevención y el objetivo de tratamiento “90-90-90” del Programa
Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA 23 para 2020 y de poner fin a la
epidemia del SIDA para 2030, las respuestas al SIDA deben lograr una mayor
eficiencia y centrarse en la evidencia, las ubicaciones geográficas y las poblaciones
que corren mayor riesgo de infección y en los modelos, innovaciones y programas
de prestación de servicios que tengan la mayor repercusión, y, a este respecto,
señalamos la necesidad de que las Naciones Unidas den una respuesta coherente,
para ayudar a los países a adaptar respuestas eficaces, teniendo en cuenta el
contexto nacional, incluso en casos de emergencia humanitaria en situaciones de
conflicto y posteriores a conflictos;
18. Reiteramos con profunda preocupación que África, en particular África
Subsahariana, sigue siendo la región más afectada y que se necesitan medidas
urgentes y excepcionales a todos los niveles para frenar los devastadores efectos de
esta epidemia, en particular para las mujeres y las adolescentes, y reconocemos el
compromiso renovado de los Gobiernos y las instituciones regionales de África de
ampliar sus propias respuestas al VIH y el SIDA;
19. Expresamos profunda preocupación porque el VIH y el SIDA afectan a todas
las regiones del mundo y porque la región del Caribe sigue registrando la
prevalencia más elevada fuera de África Subsahariana, mientras que en Europa
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El objetivo fijado es que el 90% de las personas (niños, adolescentes y adultos) que viven con el VIH
conozcan su estado serológico, el 90% de las personas que viven con el VIH que conocen su estado
serológico reciban tratamiento y que el 90% de las personas en tratamiento logren suprimir la carga viral.
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