A/RES/70/266
Declaración Política sobre el VIH y el SIDA: en la vía rápida para acelerar
la lucha contra el VIH y poner fin a la epidemia del SIDA para 2030
2011 a 2016: Reflexión sobre unos logros sin precedentes y reconocimiento de las
personas que se han dejado atrás
31. Reconocemos que la respuesta al SIDA ha sido transformadora y ha
demostrado una gran solidaridad mundial y una responsabilidad común, ha
promovido enfoques intersectoriales innovadores centrados en las perso nas en la
esfera de la salud mundial y ha promovido una labor de investigación y desarrollo
sin precedentes;
32. Acogemos con beneplácito el logro de las metas relativas al VIH y el SIDA del
sexto Objetivo de Desarrollo del Milenio y reconocemos que, si bien se han logrado
progresos significativos con respecto a todos los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, al aplicar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible hay que tomar
medidas urgentes para terminar las tareas pendientes relacionadas con los Objetivos
y la Declaración Política de 2011 sobre el VIH y el SIDA para derrotar la epidemia
del SIDA para 2030;
33. Observamos con profunda preocupación que la epidemia del VIH sigue siendo
un grave problema social y para la salud, el desarrollo y los derechos humanos que
inflige un sufrimiento inmenso a los países, las comunidades y las familias de todo
el mundo, y que desde el comienzo de la epidemia ha habido alrededor de
76 millones de infecciones por el VIH y 34 millones de personas han muerto a causa
del SIDA, que el SIDA es la principal causa de muerte entre las mujeres y las niñas
adolescentes en edad de procrear (15 a 49 años de edad) a nivel mundial, que
alrededor de 14 millones de niños han quedado huérfanos a causa del SIDA y que
todos los días se producen 6.000 nuevas infecciones por el VIH, principalmente
entre la población de los países en desarrollo, y observamos con alarma que, entre
los 36,9 millones de personas que viven con el VIH, más de 19 millones no saben
que son seropositivas;
34. Acogemos con beneplácito el gran paso que se dio al ofrecer acceso al
tratamiento antirretroviral a más de 15 millones de personas que vivían con el VIH
para 2015, pero expresamos profunda preocupación por el hecho de que, a pesar de
la recomendación de ampliar el acceso al tratamiento antirretroviral para todas las
personas que viven con el VIH, más de la mitad de las personas seropositivas no son
conscientes de su estado serológico, 22 millones de personas seropositivas siguen
sin recibir tratamiento antirretroviral y un elevado porcentaje de personas que
reciben terapia antirretroviral se enfrentan a obstáculos sociales y estructurales para
su salud, como unos servicios de salud de mala calidad, problemas económicos, el
estigma y la discriminación, prácticas y creencias perniciosas, la ineficiencia de los
modelos de prestación de servicios, una nutrición deficiente y escasez de alimentos,
los efectos secundarios de los medicamentos y su uso indebido y la falta de
protección social, atención y apoyo integrales, por lo que muchas no comienzan el
tratamiento oportunamente, tienen dificultades para seguirlo y no logran la
supresión viral, lo cual conlleva un riesgo creciente de que aparezcan cepas
resistentes a los medicamentos y ello amenaza la expansión del tratamiento y la
prevención eficaces del VIH;
35. Observamos con profunda preocupación que las tasas de cobertura de las
pruebas y del tratamiento de los niños de los países en desarrollo son
inaceptablemente bajas y se deben a unas barreras estructurales y sociales similares
a las que se enfrenta la población adulta, y también a barreras específicas
relacionadas con la edad, como unas bajas tasas de diagnóstico de los niños en sus
primeras semanas de vida, la detección insuficiente de casos de niños que no están
en entornos de prevención de la transmisión maternoinfantil, largas demoras en
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