Salud mundial y política exterior: fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud
proporcionando atención médica asequible a todas las personas
A/RES/75/130
determinar su propia manera de lograr la cobertura sanitaria universal, según su
contexto y sus prioridades nacionales, que es fundamental para reducir al mínimo los
peligros y las vulnerabilidades en materia de salud pública, así como para aplicar
medidas eficaces de prevención, vigilancia, alerta temprana, respuesta y recuperación
durante las emergencias sanitarias, y poniendo de relieve que los sistemas de salud
resilientes son esenciales para reducir el riesgo de desastres, como se reconoce en el
Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 12,
Recordando la aprobación de su resolución 74/306, de 11 de septiembre de 2020,
titulada “Respuesta integral y coordinada a la pandemia de enfermedad por
coronavirus (COVID-19)”, y la resolución WHA73.1 de la Asamblea Mundial de la
Salud, de 19 de mayo de 2020, titulada “Respuesta a la COVID-19”,
Reconociendo que la pandemia de COVID-19 es uno de los mayores desafíos
mundiales en la historia de las Naciones Unidas, y observando con profunda
preocupación sus repercusiones en la salud y la pérdida de vidas, en la salud mental
y en el bienestar, así como sus efectos negativos en las necesidades humanitarias
mundiales, en el disfrute de los derechos humanos y en todas las esferas de la
sociedad, incluidos los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición
y la educación, la exacerbación de la pobreza y el hambre, la perturbación de las
economías, el comercio, las sociedades y el medio ambiente y la agravación de las
desigualdades económicas y sociales dentro de los países y entre ellos, que están
anulando los logros del desarrollo que tanto ha costado alcanzar y obstaculizando los
progresos hacia el logro de la Agenda 2030 y todos sus Objetivos y metas,
Reconociendo que, para poner en marcha respuestas nacionales enérgicas a la
pandemia de COVID-19, es preciso mantener el liderazgo, el compromiso multilateral
y la colaboración entre los Estados Miembros y con las entid ades pertinentes de las
Naciones Unidas, en especial con la Organización Mundial de la Salud, así como con
otras organizaciones internacionales competentes, y reconociendo también la función
rectora fundamental de la Organización Mundial de la Salud dentro de la respuesta
más amplia de las Naciones Unidas,
Subrayando la importancia de lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, la
cobertura sanitaria universal y el acceso universal a servicios de salud esenciales de
calidad y asequibles, que ofrezcan protección contra los riesgos financieros y acceso
a medicamentos esenciales, medios de diagnóstico, vacunas y otras tecnologías
sanitarias de calidad, inocuos, eficaces y asequibles a todas las personas, así como
promoción de la salud y prevención de enfermedades, sin dejar de reconocer que la
salud es importante en todos los objetivos y las metas de la Agenda 2030,
Recalcando que es fundamental invertir en los sistemas de salud de conformidad
con la Agenda 2030 para promover la prosperidad y el desarrollo y aliviar la pobreza,
en particular en lo que respecta al empleo, el comercio, las cadenas de suministro y
los viajes, y recalcando también que hay que mantener la atención, el compromiso y
la cooperación más estrecha, incluida la alianza mundial en pro de la salud, a fin de
promover la cobertura sanitaria universal sobre la base de la solidaridad en los planos
nacional, regional e internacional,
Subrayando que urge disponer de sistemas de salud sólidos y resilientes que
lleguen a las personas vulnerables o en situaciones de vulnerabilidad y que puedan
aplicar efectivamente el Reglamento Sanitario Internacional ( 2005) 13 durante las
emergencias sanitarias, que estén bien preparados para responder a las pandemias y
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13
20-17079
Resolución 69/283, anexo II.
Organización Mundial de la Salud, documento WHA58/2005/REC/1, resolución 58.3, anexo.
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