A/RES/56/207
incluso el derecho al desarrollo, los principios democráticos y el estado de derecho, en
todos los planos;
4.
Reconoce también la responsabilidad que tienen los gobiernos de adoptar
políticas encaminadas a prevenir y combatir las prácticas de corrupción en los planos
nacional e internacional;
5.
Exhorta a todos los países a que formulen y apliquen estrategias y programas
nacionales orientados hacia resultados concretos, en los que se fijen metas de reducción de
la pobreza con plazos determinados, incluida la reducción a la mitad para el año 2015 del
porcentaje de personas que viven en extrema pobreza, para lo cual se requiere el aumento
de medidas nacionales y la cooperación internacional;
6.
Hace un llamamiento para que se intensifiquen los esfuerzos en todos los
planos para aplicar plena y efectivamente la Declaración del Milenio, así como las
resoluciones y decisiones correspondientes de las Naciones Unidas y todos los acuerdos y
compromisos concertados en las grandes conferencias y reuniones en la cumbre de las
Naciones Unidas y sus medidas complementarias en cuanto se refieren a la erradicación de
la pobreza, con miras a lograr resultados tangibles;
7.
Subraya la importancia de abordar las causas profundas de la pobreza y la
necesidad de satisfacer las necesidades básicas de todos, y en este contexto destaca el papel
fundamental que desempeña para la erradicación de la pobreza el crecimiento económico
vigoroso y sostenido que favorezca a los pobres, aumente en forma considerable las
oportunidades y el empleo productivos y los ingresos, promueva la distribución equitativa
del ingreso y reduzca al mínimo la degradación del medio ambiente;
8.
Subraya también la importancia de ampliar el acceso de los pobres, en
particular de las mujeres, a los recursos, incluidos la tierra, las aptitudes, los
conocimientos, el capital y las relaciones sociales, así como el control sobre ellos, y de
mejorar el acceso de todos a los servicios sociales básicos;
9.
Reconoce la importancia de adoptar políticas adecuadas para responder a los
problemas de la mundialización en el plano nacional y, en particular, de aplicar políticas
internas sólidas y estables, incluidas las políticas macroeconómicas y sociales racionales,
entre otras las que contribuyan al aumento del ingreso de los pobres a fin de alcanzar el
objetivo de la erradicación de la pobreza;
10. Insta a que se intensifique la asistencia internacional a los esfuerzos de los
países en desarrollo por mitigar la pobreza, entre otras cosas mediante la creación de un
entorno propicio que facilite su integración en la economía mundial, el mejoramiento de su
acceso a los mercados, la facilitación de la corriente de recursos financieros y la aplicación
plena y efectiva de todas las iniciativas ya adoptadas para el alivio de la deuda de los
países en desarrollo, y subraya que la comunidad internacional debe considerar la
posibilidad de adoptar otras medidas que conduzcan a soluciones eficaces, equitativas,
duraderas y orientadas hacia el desarrollo para los problemas de la deuda externa y del
servicio de la deuda de los países en desarrollo, de manera que éstos puedan beneficiarse
igualmente de la mundialización, hacer frente a sus efectos negativos, no quedar
marginados del proceso de mundialización y lograr integrarse plenamente en la economía
mundial;
11. Reafirma que, en el contexto de las medidas generales para la erradicación de
la pobreza, debe prestarse especial atención al carácter multidimensional de la pobreza y a
las condiciones y políticas nacionales e internacionales que favorecen su erradicación
fomentando, entre otras cosas, la integración social y económica de las personas que viven
en la pobreza para dotarlas así de la capacidad de participar en la adopción de decisiones
sobre las políticas que las afectan, la promoción y la protección de todos los derechos
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