A/HRC/RES/23/25
Recordando también sus resoluciones 5/1, relativa a la construcción institucional del
Consejo de Derechos Humanos, y 5/2, relativa al código de conducta para los titulares de
mandatos de los procedimientos especiales del Consejo, de 18 de junio de 2007, y
destacando que los titulares de mandatos deberán desempeñar sus funciones de
conformidad con esas resoluciones y sus anexos,
Indignado por la prevalencia de las violaciones y otras formas de violencia sexual,
que afectan desproporcionadamente a las mujeres y las niñas y se dan en todas las esferas
de la sociedad, en la vida pública y privada, en tiempos de paz, en períodos de disturbios o
de transición política y en situaciones de conflicto y situaciones posteriores a los conflictos,
Reconociendo que la violación o cualquier otra forma de violencia sexual es ilícita
en toda circunstancia y en todo lugar,
Recalcando el hecho de que la vergüenza, el estigma y el miedo a las represalias y a
consecuencias económicas negativas como la pérdida de medios de subsistencia o una
reducción de los ingresos familiares disuaden a muchas mujeres de denunciar casos de
violación y otras formas de violencia sexual, y de pedir que se haga justicia por esos
delitos,
Destacando la importancia de que los organismos encargados de hacer cumplir la
ley lleven a cabo las investigaciones y los enjuiciamientos adecuados por los delitos de
violación y otras formas de violencia sexual cometidos por cualquier motivo contra mujeres
y niñas, y reconociendo que si no se responde por esos delitos se refuerza de manera
inaceptable su normalización social y la tolerancia frente a ellos,
Reconociendo que el matrimonio forzado de mujeres y muchachas jóvenes es una
violación o un abuso de sus derechos humanos y las hace especialmente vulnerables a la
violencia, sexual y de otros tipos,
Profundamente preocupado por que el matrimonio en la infancia, el matrimonio
precoz y el matrimonio forzado exponen a las jóvenes casadas a un riesgo mayor de
contraer el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, con frecuencia conducen a una
procreación prematura y aumentan el riesgo de discapacidad, mortalidad fetal, fístula
obstétrica y mortalidad materna, y reducen sus oportunidades de terminar sus estudios,
adquirir una formación completa u obtener conocimientos que les permitan conseguir
empleo, y vulneran y menoscaban el goce pleno de los derechos humanos de las mujeres y
las niñas, lo que impide que las mujeres y las niñas lleguen a ser miembros de pleno
derecho de la sociedad y que puedan contribuir a ella,
Reconociendo que la violencia contra las mujeres tiene consecuencias perjudiciales a
corto y a largo plazo para su salud, tanto general como sexual y reproductiva, y para el goce
de sus derechos humanos, y que el respeto y la promoción de la salud sexual y
reproductiva, y la protección y el cumplimiento de los derechos reproductivos de
conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus
conferencias de examen son una condición necesaria para lograr la igualdad de género y el
empoderamiento de las mujeres a fin de que puedan gozar de todos sus derechos humanos y
libertades fundamentales, y de prevenir y reducir la violencia contra las mujeres,
Recordando que en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional se han
incorporado los delitos relacionados con el género y los delitos de violencia sexual y que
los tribunales penales internacionales especiales han reconocido que la violación puede
constituir un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad o un acto constitutivo de
genocidio o tortura,
Poniendo de relieve que todos los Estados tienen la responsabilidad de cumplir sus
obligaciones pertinentes de poner fin a la impunidad y de utilizar eficazmente todos los
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GE.13-15101
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