La niña
A/RES/70/138
familia extensa, el recrudecimiento de la pobreza, el desempleo y el subempleo, y la
migración, así como la urbanización, han contribuido a que aumente el número de
hogares a cargo de niños,
Profundamente preocupada también por la extrema vulnerabilidad de los niños
que son cabezas de familia y los que crecen en hogares a cargo de niños,
especialmente las niñas, que carecen del apoyo de un adulto y pueden ser
especialmente vulnerables a la pobreza, los traumas mentales y psicosociales y los
problemas físicos y pueden verse negativamente afectados en grado sumo por el
peso de la carga económica y en materia de cuidados depositada so bre sus hombros
a una edad temprana, lo que a su vez puede hacer que tengan dificultades para
acabar sus estudios y hacerlos más vulnerables a la pobreza, la discriminación, la
trata y el abuso físico,
Profundamente preocupada además por que, en las situaciones de pobreza,
conflicto armado, riesgos causados por el clima y otros peligros, desastres naturales,
brotes de enfermedad y otras emergencias humanitarias, el número de los hogares a
cargo de niños aumenta y ello coloca a las niñas en una situación especialmente
vulnerable a la pobreza, la violencia y el abuso físico y sexual, y a la
discriminación, lo que limita sus posibilidades de desarrollo pleno,
Profundamente preocupada por la falta de información y estadísticas recientes
sobre la situación de los hogares a cargo de niños, teniendo en cuenta que es preciso
disponer de esa información para que los Estados Miembros y el sistema de las
Naciones Unidas puedan formular respuestas apropiadas,
Observando con decepción que en el informe del Secretario General sobre la
aplicación de la resolución 68/146 17 no se incluye información alguna sobre la
aplicación del tema prioritario de esa resolución, a saber, la situación de lo s hogares
a cargo de niños,
Reconociendo que las mujeres y las niñas son más vulnerables a la infección
por el VIH y soportan una carga desproporcionada con respecto a los efectos de la
epidemia del VIH y el SIDA, incluidos el cuidado y apoyo de las perso nas que viven
con el VIH y el SIDA y se ven afectadas por estos, y que ello repercute
negativamente sobre las niñas porque las priva de su infancia y disminuye sus
oportunidades de recibir una educación, lo que a menudo hace que se conviertan en
cabezas de familia y aumenta su vulnerabilidad a las peores formas de trabajo
infantil y a la explotación sexual,
Observando con preocupación que millones de niñas realizan trabajo infantil
en sus peores formas, incluidas niñas que han sido víctimas de la trata de personas y
que se han visto afectadas por conflictos armados y emergencias humanitarias, que
los niños sin nacionalidad o sin certificado de nacimiento son vulnerables a la trata
de personas y al trabajo infantil, y que muchos niños soportan una doble carg a al
tener que compaginar actividades económicas con tareas domésticas, lo que los
priva de su infancia y disminuye sus oportunidades de recibir una educación y tener
un trabajo decente en el futuro, y observando a ese respecto la necesidad de
reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados,
Reconociendo que las niñas suelen estar más expuestas a diversas formas de
discriminación, violencia y trabajo forzoso y corren mayor riesgo de padecerlas, lo
que, entre otras cosas, puede suponer un obstáculo para la consecución de los
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