A/HRC/41/33
privadas de su libertad. En el informe se presta la debida atención a esos factores en
relación con los diferentes temas y contextos examinados.
B.
Normas sociales discriminatorias y estereotipos de género
17.
Si bien en virtud del artículo 5 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer los Estados tienen la clara obligación de
comprometerse a eliminar los prejuicios y todas las prácticas que se basan en nociones
estereotipadas de los papeles y los lugares que corresponden al hombre y la mujer, esos
prejuicios y estereotipos persisten en todo el mundo y con demasiada frecuencia están
consagrados en la ley y en la práctica. Como ilustró el Grupo de Trabajo en informes
anteriores, los estereotipos de género socavan la igualdad de la mujer y el disfrute de sus
derechos humanos en todos los aspectos de su vida 8. Por lo tanto, no es de extrañar que esos
estereotipos también sean un factor importante en el hecho de que las mujeres sean privadas
de libertad de manera desproporcionada o discriminatoria.
18.
La persistencia de los estereotipos de género y las normas patriarcales es visible en
la representación insuficiente de las mujeres en puestos directivos en todo el mundo,
incluso en los órganos estatales cuyas funciones tienen que ver con la privación de libertad
de las mujeres. En la mayoría de los Estados, los órganos legislativos, el poder judicial, la
policía o las fuerzas de seguridad y los organismos administrativos todavía tienden a estar
dominados por hombres (véase A/HRC/23/50). Del mismo modo, la profesión médica, en
particular la psiquiatría, sigue estando dominada por los hombres, pese a su importante
influencia en las decisiones relativas al internamiento de mujeres. Ello hace que resulte
difícil asegurar que las perspectivas de la mujer se tengan en cuenta adecuadamente, y a
menudo da lugar a la discriminación de género y a que se conceda un peso indebido a los
estereotipos de género9. El confinamiento de la mujer en el entorno privado también ocurre
en estructuras sociales y familiares excesivamente patriarcales.
19.
Hay tres formas principales de estereotipo de género que pueden conducir y ofrecer
una justificación al confinamiento de la mujer: los estereotipos relacionados con el papel de
la mujer en el hogar y en público, los estereotipos relacionados con el comportamiento
“moral” o sexual de la mujer y los estereotipos que presentan a la mujer como débil o
necesitada de protección. Los tres están profundamente arraigados en las normas
patriarcales y se refuerzan mutuamente, y a menudo se combinan en beneficio o privilegio
de ciertos grupos de hombres.
1.
Vigilancia del papel de la mujer en las esferas pública y privada
20.
En numerosos lugares del mundo, el mito de que las mujeres son inferiores y “deben
ser vistas y no oídas” sigue calando en la sociedad e influye tanto en la legislación como en
las prácticas culturales (véase A/HRC/29/40). Ese estereotipo dicta la conducta que se
espera de las mujeres en la esfera privada y en la pública.
21.
En el hogar, muchas sociedades e ideologías esperan de la mujer que se deje
gobernar por el hombre. Dicha expectativa halla sustento en ideas que tienen que ver con la
“diferencia entre los sexos” o “la complementariedad” que asignan al hombre el papel de
proveedor (dominante) y a la mujer el papel de cuidadora (subordinada) 10. Esa dicotomía a
menudo infravalora la contribución de las mujeres, lo que lleva a una visión según la cual
las mujeres, y en particular las niñas, son una carga económica para el hogar y no miembros
en legítima igualdad de condiciones.
8
9
10
6
Véanse, por ejemplo, los documentos A/HRC/23/50, A/HRC/26/39/Add.2, A/HRC/29/40,
A/HRC/32/44 y A/HRC/35/29/Add.1.
Véase Andrea Huber, “Women in criminal justice systems and the added value of the UN Bangkok
Rules”, en Women and Children as Victims and Offenders: Background, Prevention, Reintegration,
vol. 2, Helmut Kury, Sławomir Redo y Evelyn Shea, eds. (Springer International Publishing, 2016).
Véase Gila Stopler, “Countenancing the opression of women: how liberals tolerate religious and
cultural practices that discriminate against women”, Columbia Journal of Gender and Law, vol. 12,
núm. 1 (2003).
GE.19-07966
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