A/HRC/56/61 ecológico, la prestación de servicios básicos universales también puede garantizar que estos se presten a través de medios que reduzcan las presiones ambientales: por ejemplo, las viviendas sociales pueden edificarse de forma que estén bien aisladas; se puede dar prioridad a las energías limpias en el suministro energético; los programas de comedores escolares pueden dar prioridad al abastecimiento local de alimentos procedentes de pequeños agricultores que confíen en la producción agroecológica; y la inversión en transporte público puede reducir el número de vehículos en circulación. IV. Retos pendientes 49. Sigue habiendo importantes obstáculos para orientar la economía hacia la consecución de los derechos humanos, y no hacia el aumento de unos resultados valorados en términos monetarios. Las barreras culturales son reales: mucha gente sigue creyendo que el crecimiento económico es equiparable al progreso humano. Tampoco hay que subestimar las cuestiones de economía política: los actores que se benefician del statu quo tratarán de oponerse al cambio82. Además de la necesidad de crear el apoyo necesario, las instancias normativas se enfrentan a dos retos fundamentales, que se exponen a continuación. A. Financiar los servicios del Estado 50. Se suele creer que el crecimiento del PIB es necesario para financiar los servicios que el Estado presta a la población, así como para realizar las inversiones necesarias para la transición ecológica (por ejemplo, en energías renovables o en infraestructuras de transporte público). De hecho, los Estados del bienestar que surgieron en las economías avanzadas a principios del siglo XX se financiaron principalmente con las aportaciones de trabajadores y empresarios y con los impuestos sobre la renta. El aumento constante de la actividad económica, estimulada por la demanda de los consumidores (apoyada a su vez, en los planteamientos keynesianos, por planes de apoyo a los ingresos), permitió a los Gobiernos prestar una serie de servicios a la población (en ámbitos como la sanidad, la educación, el transporte público y la vivienda) y reforzar la protección social (mediante planes contributivos y formas no contributivas de asistencia social). En el futuro, las necesidades seguirán aumentando, sobre todo en lo que respecta a la asistencia sanitaria y las pensiones, a medida que los países se enfrenten al envejecimiento de la población (resultado del aumento de la esperanza de vida y el descenso de las tasas de fertilidad) y a cambios familiares (aumento de las tasas de divorcio y de los hogares monoparentales): en los países de la OCDE, la proporción de personas de 65 años o más en comparación con la proporción de personas en edad de trabajar se duplicó entre 1950 y 2015, y podría volver a duplicarse de aquí a 207583. Además, la ecologización de la economía y, en términos más generales, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible requerirán importantes inversiones84. 51. El reto actual es financiar estas políticas estatales sin tener que aumentar aún más el flujo total de actividad económica (medido por el indicador del PIB) 85. Aunque los Estados que son soberanos desde el punto de vista monetario (emiten su propia moneda, que los proveedores de bienes y servicios aceptan como pago) pueden permitirse niveles elevados de 82 83 84 85 16 Hubert Buch-Hansen, “The prerequisites for a degrowth paradigm shift: insights from critical political economy”, Ecological Economics, vol. 146 (abril de 2018), págs. 157 a 163. OCDE, Pensions at a Glance 2017: OECD and G20 Indicators (París, 2017). Para las estimaciones, véanse Vera Songwe, Nicholas Stern y Amar Bhattacharya, Finance for Climate Action: Scaling up Investment for Climate and Development (Londres, Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, 2022); Vitor Gaspar y otros, “Fiscal policy and development: human, social, and physical investments for the SDGs”, Staff Discussion Notes, núm. 2019/003 (Washington, D. C., Fondo Monetario Internacional, 2019); y Homi Kharas y John W. McArthur, “Building the SDG economy: needs, spending, and financing for universal achievement of the Sustainable Development Goals”, Global Economy and Development Working Paper, núm. 131 (Washington, D. C., Brookings Institution, 2019). Daniel W. O’Neill y otros, “A good life for all within planetary boundaries”, Nature Sustainability, vol. 1, núm. 2 (2018), págs. 88 a 95. GE.24-07068

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