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divisiones sociales y la deshumanización que fomentan el odio, o dejando impunes
los delitos.
43. Los líderes políticos, religiosos y de otros ámbitos pueden desempeñar un papel
importante en el cambio de actitud de la sociedad hacia las víctimas. En el Iraq, en
septiembre de 2014, el líder espiritual yazidí Baba Sheikh emitió una declaración
oficial celebrando el regreso de las mujeres liberadas del cautiverio del EIIL, lo que
ha contribuido significativamente a reducir la vergüenza social y ha tenido un efecto
positivo en el proceso de sanación de las víctimas, sus familias y la comunidad. Los
supervivientes de otras comunidades del Iraq no han tenido la misma acogida y, en
consecuencia, sufren la carga añadida del rechazo social. En Tigray (Etiopía), algunas
organizaciones confesionales han considerado su deber ayudar a los supervivientes
rechazados ofreciéndoles alimentos, refugio, asesoramiento y formación
profesional 58. En Ucrania, la Sede de Coordinación para el Tratamiento de los
Prisioneros de Guerra ha creado un entorno seguro en el que las víctimas de la guerra
pueden hablar de sus experiencias, incluidas las de tortura sexualizada, sin ser
juzgadas, al tiempo que reciben apoyo para su rehabilitación (A/HRC/55/52/Add.1,
párr. 96).
44. En la Declaración de Kinshasa sobre el Derecho a la Reparación y a la
Cocreación de los Supervivientes y las Víctimas de Violencia Sexual y de Género
Relacionada con los Conflictos, liderada por supervivientes, los supervivientes de
conflictos de doce países africanos declararon que los programas de reparación
deberían abordar los tabúes discriminatorios y estigmatizadores 59. También
declararon que los supervivientes debían ser “cocreadores” de su destino. No basta
con que se consulte a los supervivientes, sino que deben ser partes interesadas:
participar en el diseño, asumir responsabilidades en la formulación de políticas y la
ejecución y ser beneficiarios de la rehabilitación. Como resultado de la “audiencia
por la sanación y la justicia” celebrada por la Relatora Especial en 2023,
supervivientes de tortura de 13 países de América Latina adoptaron la Declaración de
Bogotá, en la que exigían que las víctimas participaran en la elaboración de las
políticas públicas de lucha contra la tortura. Destacaron que estaban cansados “de ser
considerados delincuentes, vándalos o terroristas, y que, junto con nuestras familias,
hayamos tenido que huir de nuestros hogares y territorios y no podamos regresar por
el temor a represalias, a perder la vida o al constante estigma” 60.
D.
Infradeclaración y retrasos en la divulgación de información
45. Los obstáculos, impedimentos y desafíos a las investigaciones y enjuiciamientos
efectivos de la tortura identificados por la Relatora Especial en su informe anterior
(A/HRC/52/30) son pertinentes para la investigación de la tortura sexual y deben
leerse junto con este informe. Sin embargo, la naturaleza sexualizada de los daños y
el contexto de guerra presentan retos específicos.
46. El consenso entre los expertos es que, por lo general, el número de casos de
tortura sexual notificados en las guerras es inferior al real. Se calcula que por cada
caso denunciado de violencia sexual en tiempos de guerra, quedan sin documentar y
abordar hasta veinte casos más 61. Si se denuncia la tortura sexual, se hace en un
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Comunicación presentada por Jubilee Campaign.
Véase https://www.globalsurvivorsfund.org/latest/resources/kinshasa-declaration/.
Véase https://irct.org/wp-content/uploads/2023/12/2Declaracioen-de-sobrevivientes-y-viectimas-detortura-en-Bogotae-2.pdf.
Observaciones de la Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los
conflictos, Pramilla Patten, en el acto paralelo del septuagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea
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