A/HRC/55/49
sobrecapacidad se refiere por lo general a la capacidad de una flota para pescar a niveles que
exceden del nivel de captura sostenible en una pesquería, lo que con frecuencia da lugar a la
sobrepesca83.
72.
Los Estados deberían aprovechar las futuras negociaciones sobre el Acuerdo para
reintroducir disposiciones que permitan explícitamente a los Estados apoyar con más
facilidad a la pesca en pequeña escala asignándoles subsidios inicialmente destinados a
operadores a gran escala que hayan incurrido en sobreexplotación, cumpliendo con ello la
obligación que incumbe a los Estados de hacer progresivamente efectivo el derecho a la
alimentación84.
IV. Mercantilización y financierización de los océanos
y la vida acuática
A.
Economía azul
73.
Los términos “economía azul” y “crecimiento azul”, que conceptualizan los océanos
y las costas como activos económicos (excluyendo el agua dulce), son cada vez más
populares. La idea que subyace al término “azul” (de modo análogo a lo que ocurre con el
término “verde”) es que ahora las empresas y los gobiernos deben tener en cuenta las
cuestiones de la degradación de los ecosistemas oceánicos y el cambio climático al calcular
los márgenes de beneficio y el crecimiento económico.
74.
El Banco Mundial ha definido la economía azul como el uso sostenible de los recursos
oceánicos para el crecimiento económico, la mejora de los medios de vida y la creación de
empleo preservando a la vez la salud de los ecosistemas oceánicos 85. Abarca los sectores de
las energías renovables, la pesca, el transporte marítimo, la gestión de residuos y el turismo.
En las iniciativas de la economía azul, los derechos humanos suelen ser ignorados o
considerados preocupaciones secundarias y la atención se centra en el crecimiento económico
y la sostenibilidad. Además, suele dedicarse poca o nula atención a la seguridad alimentaria.
En muchos programas internacionales y nacionales de economía azul se margina o excluye
a los pescadores en pequeña escala y se da poco valor a los objetivos sociales y culturales.
75.
En las iniciativas de la economía azul, se parte de la idea de que el problema es que
los océanos del mundo sufren una crisis ambiental, pero siguen constituyendo una “frontera
económica sin explotar”86. El supuesto origen de este problema es que los océanos se tratan
como bienes públicos y se administran mediante los sistemas tradicionales de gestión de
recursos aplicados a los bienes comunes o comunales. La solución que se propone es ampliar
la transformación de los océanos en propiedad privada87.
76.
El modo en que se plantean el problema y su solución pone de manifiesto las
limitaciones empíricas del concepto de “economía azul”. El incentivo para pescar en exceso
y contaminar no ha sido impulsado por el hecho de que los océanos se consideren un bien
público o común. La sobrepesca, la contaminación y la degradación de los hábitats acuáticos
se han visto impulsadas por decisiones políticas que han dado prioridad a las empresas y la
generación de beneficios, no han exigido rendición de cuentas a las empresas y han rechazado
el enfoque holístico de la vida acuática.
77.
De hecho, los pescadores en pequeña escala que se autogobiernan a través de sistemas
comunales de tenencia marina suelen generar beneficios de base amplia gracias a que
administran determinados espacios como un bien público. Por ejemplo, en Sri Lanka, el
sistema de tenencia consuetudinaria llamado padu se gestiona mediante reuniones mensuales
83
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GE.23-26071
Véase la entrada “Sobrepesca/poblaciones sobreexplotadas” en https://www.wto.org/spanish/
thewto_s/glossary_s/glossary_s.htm.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, arts. 2, párr. 1, y 11.
“Riding the blue wave: applying the blue economy approach to World Bank operations” (2021),
pág. 8.
Cohen y otros, “Securing a just space”.
Banco Mundial, “Riding the blue wave”, pág. 8.
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