A/RES/52/92
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a) Siga apoyando las estrategias regionales, subregionales y nacionales como elemento central de
la fiscalización del uso indebido de drogas, en particular el método del plan básico, y complemente esas
estrategias con otras en el ámbito interregional que sean eficaces;
b) Adopte nuevas medidas para intensificar el diálogo y la cooperación con los bancos multilaterales
de desarrollo para que éstos puedan conceder préstamos y emprender actividades de programación de la
fiscalización de drogas en los países interesados y afectados, e informe a la Comisión de Estupefacientes
de los avances que se sigan realizando en la materia;
c) Continúe prestando asistencia jurídica a los Estados Miembros que la soliciten para adaptar sus
leyes, su política y su infraestructura nacionales a fin de aplicar las convenciones internacionales de
fiscalización de drogas, así como asistencia para capacitar al personal encargado de hacer cumplir las
nuevas leyes;
d) Siga prestando asistencia a los Estados Miembros que la soliciten para establecer laboratorios
nacionales de detección de drogas o mejorar los existentes;
e) Continúe incluyendo en su informe sobre el tráfico ilícito de drogas una evaluación de las
tendencias mundiales del tráfico y del tránsito ilícitos de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, con
inclusión de los métodos y rutas utilizados, y recomiende medios de aumentar la capacidad de los Estados
situados a lo largo de esas rutas para ocuparse de todos los aspectos del problema de las drogas;
5. Reafirma el peligro y la amenaza que representan para la sociedad civil el tráfico de drogas y
sus vínculos con el terrorismo, la delincuencia transnacional, el blanqueo de dinero y el comercio de armas
e insta a los gobiernos a que hagan frente a esta amenaza y cooperen para evitar que se encaucen fondos
hacia quienes efectúan tales actividades y entre ellos;
6. Exhorta a los Estados a que adopten medidas eficaces para reprimir el tráfico ilícito de armas
ligeras, el cual, al estar estrechamente vinculado al tráfico ilícito de estupefacientes, genera en las
sociedades de algunos países niveles de delincuencia y violencia sumamente altos que amenazan la
seguridad nacional y las economías de esos Estados;
7. Reconoce la existencia de vínculos entre la producción, la demanda y el tráfico ilícitos de
estupefacientes y sustancias sicotrópicas y las condiciones económicas y sociales de los países afectados,
y reconoce también las diferencias y la diversidad de los problemas en cada país;
8. Exhorta a la comunidad internacional a que preste a los gobiernos que lo soliciten un mayor
apoyo económico y técnico para programas de desarrollo alternativo y sostenible que tengan por objeto
reducir y eliminar la producción ilícita de drogas y que tengan plenamente en cuenta las tradiciones
culturales de los pueblos;
9. Recuerda el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y años
subsiguientes, aprobado por la Asamblea General el 14 de diciembre de 199511 y destaca la importancia
de la participación de los jóvenes y de sus organizaciones en el proceso de adopción de decisiones, en
particular en relación con los programas de reducción de la demanda de drogas ilícitas;
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Resolución 50/81, anexo.
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