Cooperación internacional contra el problema mundial de las drogas
A/RES/70/182
personas, el tráfico ilícito de migrantes, el tráfico de armas de fuego, el delito
cibernético y, en algunos casos, el terrorismo y la financiación del terrorismo, así
como a las dificultades considerables que enfrentan las autoridades policiales y
judiciales para responder a la evolución constante de los medios utilizados por las
organizaciones delictivas transnacionales, inclusive la corrupción de funcionarios
públicos, para evitar la detección y el enjuiciamiento;
37. Expresa profunda preocupación por la creciente violencia derivada de las
actividades de las organizaciones delictivas que se dedican al tráfico de drogas,
reconoce los vínculos cada vez mayores que existen entre el tráfico de drogas,
incluso en asociación con bandas, y la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de
fuego en algunas regiones del mundo y la necesidad de impedir que ese problema se
propague a otras regiones, e insta a los Estados Miembros a que adopten medidas
adecuadas, de conformidad con las obligaciones que les incumben en virtud de
tratados internacionales y otras normas internacionales pertinentes, para cooperar
plenamente a fin de impedir la adquisición y el uso de armas de fuego y municiones
por esas organizaciones delictivas involucradas en el tráfico de drogas, y a fin de
combatir la fabricación y el tráfico ilícitos de tales armas y municiones;
38. Exhorta a los Estados Miembros a que, al elaborar políticas amplias para
enfrentar el problema mundial de las drogas, consideren también medidas,
programas y actividades dirigidos a atender las necesidades de quienes se ven
afectados por la violencia y la delincuencia relacionadas con las drogas;
39. Reafirma el importante papel que desempeñan la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito y sus oficinas sobre el terreno en la tarea de crear
capacidad a nivel local en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y
el tráfico de drogas, y alienta a la Oficina a que siga prestando apoyo suficiente a las
actividades nacionales y regionales de lucha contra el problema mundial de las
drogas;
40. Solicita a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
que siga colaborando con las organizaciones intergubernamentales, internacionales
y regionales competentes que participan en la búsqueda de una solución al problema
mundial de las drogas, según proceda, a fin de intercambiar información sobre las
mejores prácticas y las normas científicas y aprovechar al máximo los beneficios
que les reporta su singular ventaja comparativa, y que siga prestando asistencia
técnica a los Estados Miembros que la soliciten a fin de reforzar su capacidad para
hacer frente al problema mundial de las drogas, en particular fortaleciendo el trabajo
de análisis de los laboratorios, organizando programas de capacitación encaminados
a elaborar indicadores e instrumentos para la reunión y el análisis de datos precisos,
fiables y comparables sobre todos los aspectos pertinentes al problema mundial de
las drogas, y, cuando proceda, prestando apoyo a los Estados que lo soliciten para
que mejoren o creen nuevos indicadores e instrumentos nacionales;
41. Acoge con beneplácito la mayor colaboración, en el marco de sus
mandatos, entre la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la
Organización Mundial de la Salud, que ofrece liderazgo y orientación, a fin de
seguir fortaleciendo la salud pública como parte de un enfoque amplio y equilibrado
de la reducción de la demanda de drogas sobre la base de pruebas científicas, lo cual
implica intensificar los esfuerzos para incorporar las perspectivas de género en todas
las políticas y programas relacionados con el problema mundial de las drogas;
42. Invita a los Estados Miembros a que inviertan, cuando se requiera y
teniendo en cuenta las necesidades concretas y los recursos disponibles, en
actividades para crear capacidad y mejorar la calidad a la hora de reunir y presentar
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