A/74/274 de afrodescendientes en los Estados Unidos en 2008 y alrededor de ese año, ya que los prestamistas y corredores hipotecarios se centraron específicamente en las personas de ascendencia africana y latina para conceder hipotecas de alto riesgo que facilitaron una explosión de la deuda titularizada para alimentar lo s mercados de capital. Las decisiones acerca de las comunidades a las que se podía explotar con fines de lucro afectaron desproporcionadamente a las comunidades de ascendencia africana. Además, si bien muchos bancos fueron rescatados por el Gobierno por la s pérdidas catastróficas que sufrieron en 2008, muchos afrodescendientes experimentaron pérdidas de riqueza, vivienda y estabilidad que fueron igualmente catastróficas, si no mayores, pero no recibieron asistencia. III. Conclusiones y recomendaciones 76. En última instancia, la perpetuación, la tolerancia y la aceptación de los prejuicios raciales a través de estereotipos negativos que prevalecen en la vida cotidiana violan los derechos humanos de los afrodescendientes. La capacidad de ejercer los derechos humanos fundamentales y gozar de ellos se reduce drásticamente en razón de los prejuicios raciales cuando el proceso de adopción de decisiones está basado en creencias falsas. Dichos prejuicios tienen un efecto tan sistémico en el goce y el ejercicio de los derechos humanos que las personas de ascendencia africana se enfrentan a problemas similares en diferentes países. Ello parece indicar que un factor subyacente clave es la supremacía blanca, o una interpretación de la blancura que depende de estereotipos negativos tóxicos sobre los afrodescendientes, para preservar el valor de la blancura y ofrecer a estos menos oportunidades y derechos . Al deshumanizar a los afrodescendientes en las actitudes de la sociedad y en el ente político, el impacto y la injusticia de la desigualdad y de las disparidades raciales arraigadas se minimizan e incluso se justifican. 77. Para garantizar el respeto, la protección y la realización de los derechos humanos de los afrodescendientes es preciso comprender y reconocer los daños y los efectos tenaces que tienen los estereotipos raciales y la fijación de esos estereotipos en el goce de los derechos humanos, así como desmantelar los estereotipos y las falsas caracterizaciones raciales negativas cambiando el discurso y combatiendo el racismo, que sigue reflejándose en la adopción de decisiones y en las políticas y prácticas que estructuran el funcionamiento de nuestra sociedad. Recomendaciones 78. Teniendo en cuenta las manifestaciones actuales de racismo, discriminación racial, afrofobia, xenofobia y formas conexas de intolerancia, el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes exhorta a los Estados a: a) Rechazar y condenar de manera inequívoca e incondicional el discurso de odio racista y los delitos motivados por el odio contra los afrodescendientes, dondequiera que ocurran; b) Tomar medidas para evitar la difusión de ideas de superioridad o inferioridad racial, o de ideas que traten de justificar la violencia, el odio o la discriminación contra los afrodescendientes; c) Adoptar medidas decididas para contrarrestar toda tendencia de los agentes del orden, los políticos y los educadores de centrar la mira en los afrodescendientes, estigmatizarlas, estereotiparlas o elaborar perfiles basados en la raza; d) Tomar medidas estrictas contra toda incitación a la discriminación o a la violencia contra los afrodescendientes, incluso por Internet. Los Estados y la 22/24 19-13272

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