A/HRC/48/78
de 14 plantas químicas del Formosa Plastics Group, un proveedor taiwanés de resinas
plásticas y productos petroquímicos, en el condado de St. James. El anuncio reflejaba lo
sencillo que resultaba emplazar plantas tóxicas para el medio ambiente en comunidades
donde los residentes eran pobres y de raza negra y carecían de protectores poderosos. Aunque
con el proyecto se profanarían cementerios ancestrales, se amenazó a los miembros de la
comunidad con detenciones, se les expulsó de sus tierras y la policía impidió que colocasen
flores en las tumbas. La comunidad había solicitado ayuda y abogado por una moratoria de
la explotación industrial y el extractivismo en el condado de St. James y en todo el “Callejón
del Cáncer”, tratando por ejemplo de prohibir la instalación de nuevas industrias y la
expansión de las existentes, de obtener reparaciones para la población de St. James, y de
lograr que se realizara una investigación sobre la causa de las altas tasas de enfermedad y
mortalidad y un estudio sobre el impacto de los productos químicos liberados en el aire y el
agua.
35.
Biko Rodrigues, de la Coordenação Nacional de Articulação das Comunidades Negras
Rurais Quilombolas, habló sobre las comunidades quilombolas, formadas por descendientes
de esclavos fugados, que se encontraban en todo el Brasil, en la Amazonía, en la región
semiárida y también en el Pantanal. En el Brasil, esas comunidades eran vulnerables desde
el punto de vista socioeconómico y estaban sometidas a diversas formas de racismo, entre
ellas el ambiental. La violencia contra dichas comunidades se disparó durante la pandemia
de COVID-19, mientras que las autoridades miraban hacia otro lado. En las tierras de los
quilombos se planificaron más de 1.200 megaproyectos, una base militar y varios proyectos
hidroeléctricos de gran envergadura, incluida una presa, que desplazarían a las comunidades
de los quilombos, en particular a las que no tenían demarcación de tierras. De las más de
6.000 comunidades existentes, menos de 200 (la mayoría en la región amazónica del Brasil)
disponían de títulos de propiedad. Un aspecto sobre el que todavía no se había alcanzado el
grado de sensibilización necesario era que el 70 % de las personas que vivían en la región
amazónica eran de raza negra y que los quilombos desempeñaban un papel muy importante
en la preservación de los ecosistemas y la vida, a pesar de la creciente amenaza a sus tierras,
el asesinato de varios líderes y el pillaje de recursos naturales durante la pandemia. Las
comunidades indígenas y quilombolas, así como las comunidades tradicionales y las rurales,
estaban en la primera línea de la protección de la biodiversidad al tratar de evitar que la
agroindustria destruyera el campo y de preservar las tierras de sus antepasados para que sus
nietos pudieran vivir en ellas. El Sr. Rodrigues destacó los esfuerzos realizados por esas
comunidades para salvar vidas. La biodiversidad y el medio ambiente eran fuentes de vida y
resultaba imperativo actuar para su conservación.
36.
James Bhagwan, secretario general de la Pacific Conference of Churches, afirmó que
el Pacífico rara vez se reconocía como una región diversa, a pesar de que en ella se hablaba
más de una cuarta parte de las distintas lenguas del mundo. Las naciones insulares del
Pacífico conformaban algunas zonas económicas exclusivas muy extensas y desempeñaban
un papel importante en la salvaguarda de los recursos naturales. Los habitantes de las islas
del Pacífico se veían a sí mismos como parte de la tierra y tenían una relación casi espiritual
con esta y con el mar, hasta el punto de que consideraban el Pacífico como el corazón azul
del planeta, fuente de oxígeno, alimentos, minerales y otros productos, y sumidero de
carbono. Los Estados insulares del Pacífico se situaban a la vanguardia de la defensa de la
justicia climática, no solo desde la perspectiva de los derechos humanos, sino también como
un imperativo moral, ya que estaba en juego la posible extinción de culturas vivas y la
desaparición de Estados soberanos. El racismo estructural podría explicar las carencias y la
lentitud en la provisión de recursos destinados a combatir el cambio climático o a desarrollar
políticas de adaptación y mitigación. Una parte de la asistencia para el desarrollo se estaba
recalificando de forma inadecuada como recursos para la adaptación y la mitigación en
relación con el clima, y cuestiones acuciantes, como las reubicaciones motivadas por el clima
debido a la subida del nivel del mar y las pautas meteorológicas extremas, presentaban
profundas implicaciones para la seguridad. Las cuestiones de dignidad, justicia y derechos
humanos cobraban gran importancia en el contexto de las migraciones inducidas por el clima.
El trabajo realizado para hacer frente a la COVID-19 no debía ir en detrimento de la lucha
contra el cambio climático y la crisis climática.
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GE.21-09167