A/HRC/48/78 aprovechar la oportunidad de “construir un futuro mejor” para lograr un mañana justo y sostenible que no deje a nadie atrás. 75. Los Estados deben tomar medidas urgentes para garantizar la protección y el apoyo a los defensores de los derechos humanos que se ocupan de cuestiones ambientales, incluidos los afrodescendientes. 76. Los Estados, las empresas, las instituciones y las personas deben desarrollar la capacidad de reconocer la discriminación racial, con el fin de combatirla eficazmente. Esto incluye las políticas que hagan posible un equilibrio entre la extracción y la salud y la seguridad de las comunidades. Las empresas deberían llevar a cabo evaluaciones del impacto en los derechos humanos y el medio ambiente como parte de sus procesos de diligencia debida, y adoptar prácticas de subcontratación y ubicación justas que respeten a las comunidades locales y no recurran a la explotación o la coacción para obtener resultados favorables a expensas de las comunidades menos privilegiadas y que tienen menor poder. Los Estados Miembros no deben eludir sus obligaciones de supervisión, en particular con respecto a las sociedades transnacionales y las empresas con sede fuera de las comunidades donde operan. 77. Los Estados deberían introducir metas jurídicamente vinculantes basadas en las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir el número de muertes por contaminación atmosférica. Deberían garantizar que los límites nacionales de partículas en suspensión se ajusten a los umbrales que aconseja la OMS, y trabajar en la sensibilización de las comunidades de riesgo para ayudar a las personas a reducir su exposición a la contaminación atmosférica. También es preciso aumentar la capacidad de vigilancia de la calidad del aire. Asimismo, los profesionales médicos y de enfermería deben comunicar los efectos adversos de la contaminación atmosférica sobre la salud a los pacientes y a los cuidadores de estos. 78. Los Estados también deberían apoyar a África y a otros países afectados por el legado del colonialismo, así como a los pequeños agricultores de ascendencia africana —sobre todo cuando se trate de mujeres o productores locales de alimentos que crean resiliencia y comunidades habitables en contextos de crisis— e invertir en ellos. Las inversiones en programas de resiliencia ante el clima ayudan a los agricultores a adaptarse y preservan la seguridad alimentaria. 79. Las naciones desarrolladas, las empresas multinacionales y los inversores deberían ayudar a elaborar nuevos modelos de desarrollo sostenibles, como la energía sostenible. Deberían apoyar los planes de recuperación de la COVID-19 destinados a reducir radicalmente las emisiones de carbono en África y en las comunidades afrodescendientes de la diáspora. También deberían trabajar de manera diligente e inmediata para migrar de los sistemas energéticos extractivos a la energía sostenible, para exigir que las empresas asuman sus responsabilidades respecto de la contaminación del agua, para garantizar el acceso de las comunidades al agua potable y para lograr que las medidas contra la pobreza se consideren fundamentales en la preparación climática. 80. Las múltiples crisis ligadas al cambio climático, el resto de manifestaciones de la degradación ambiental, la desigualdad racial y la pandemia de COVID-19 exigen esfuerzos de recuperación que den prioridad a las mujeres, a los jóvenes y a otras comunidades marginadas. Las políticas de inmigración de los Gobiernos deberían dar cabida a los inmigrantes climáticos y a otras personas que se desplazan por motivos relacionados con el cambio climático, y responder a sus necesidades. Los Gobiernos también deberían incorporar la resiliencia ante el clima en los programas globales de nutrición y seguridad alimentaria para África y las comunidades afrodescendientes. Deberían apoyar las estrategias de sistemas alimentarios que mitiguen las emisiones causadas tanto por la producción como por el consumo de alimentos. 81. Los Estados deberían reconocer los derechos de los afrodescendientes a los territorios ancestrales y valorar la relevancia de los conocimientos ancestrales en la mitigación del cambio climático; y desarrollar políticas y programas de fomento de la GE.21-09167 19

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