A/RES/65/277
insuficiente a la asistencia sanitaria y los servicios de atención de la salud, incluida
la salud sexual y reproductiva, y todas las formas de discriminación y violencia,
incluida la violencia sexual y la explotación;
22. Acogemos con beneplácito el establecimiento de la Entidad de las Naciones
Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de las Mujeres
(ONU-Mujeres) como nueva instancia que puede desempeñar un papel importante
en el esfuerzo mundial para combatir el VIH mediante la promoción de la igualdad
entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres, que son fundamentales para
reducir la vulnerabilidad de las mujeres al VIH, así como el nombramiento de la
primera Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres;
23. Acogemos con beneplácito la aprobación de la Convención sobre los derechos
de las personas con discapacidad 4 y reconocemos la necesidad de que se tengan en
cuenta los derechos de las personas con discapacidad, enunciados en la Convención,
en particular los referentes a la salud, la educación, la accesibilidad y la
información, en la formulación de nuestra respuesta mundial frente al VIH y el
SIDA;
24. Observamos con aprecio la labor que realiza la Unión Interparlamentaria con
el fin de apoyar a los parlamentos nacionales para que aseguren un entorno jurídico
que propicie respuestas nacionales efectivas frente al VIH y el SIDA;
25. Expresamos grave preocupación porque los jóvenes de edades comprendidas
entre los 15 y los 24 años constituyen más de un tercio de todos los nuevos
infectados por el VIH, y son unos 3.000 los jóvenes infectados por el VIH cada día,
y observamos que la mayoría de los jóvenes todavía tiene un acceso limitado a una
educación de buena calidad, a un empleo decente y a instalaciones de esparcimiento,
así como un acceso limitado a programas de salud sexual y reproductiva que les
faciliten la información, las aptitudes, los servicios y los productos que necesitan
para protegerse a sí mismos, que solo el 34% de los jóvenes poseen conocimientos
correctos sobre el VIH, y que en algunos casos las leyes y políticas excluyen a los
jóvenes impidiéndoles el acceso a servicios de salud sexual y relacionados con el
VIH, como pruebas de detección del VIH de carácter voluntario y confidencial,
asesoramiento y educación sexual y en materia de prevención del VIH en función de
la edad, reconociendo al mismo tiempo también la importancia de reducir los
comportamientos arriesgados y alentar un comportamiento sexual responsable,
incluida la abstinencia, la fidelidad y el uso correcto y sistemático de preservativos;
26. Observamos alarmados que la incidencia del VIH va en aumento entre las
personas que consumen drogas por vía intravenosa y que, pese a que sigue
aumentando el esfuerzo de todas las partes interesadas, el problema de las drogas
sigue constituyendo una grave amenaza a la salud y la seguridad públicas y al
bienestar de la humanidad, en particular de los niños, los jóvenes y sus familias, y
reconocemos que hay que hacer mucho más para combatir eficazmente el problema
mundial de las drogas;
27. Recordamos nuestro compromiso de hacer de la prevención la piedra angular
de la respuesta mundial frente al VIH y el SIDA, pero observamos que muchos
programas nacionales y prioridades de gasto en materia de prevención del VIH no
reflejan adecuadamente ese compromiso, que el gasto en prevención del VIH no es
suficiente para articular una respuesta mundial vigorosa, eficaz y amplia en materia
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Resolución 61/106, anexo I.
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