Seguimiento de la Segunda Asamblea Mundial
sobre el Envejecimiento
A/RES/74/125
Reconociendo que muchos países en desarrollo y países con economías en
transición tienen que afrontar la doble carga de combatir las enfermedades
transmisibles, como el VIH/sida, la tuberculosis y la malaria, así como la amenaza
creciente de las enfermedades no transmisibles, y expresando preocupación por la
repercusión en las personas de edad,
Preocupada porque muchos sistemas de salud no están suficientemente
preparados para responder a las necesidades de una población que envejece con
rapidez, incluida la necesidad de atención preventiva, curativa, paliativa y
especializada,
Profundamente preocupada porque en muchas partes del mundo la situación de
las personas de edad se ha visto afectada negativamente por la crisis financiera y
económica mundial, y observando con preocupación la alta incidencia de la pobreza
entre ellas, especialmente entre las mujeres solteras de edad avanzada,
Reconociendo la contribución esencial que las personas de edad pueden seguir
haciendo al funcionamiento de las sociedades y al logro de la implementación de la
Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y reconociendo también la importancia
del disfrute pleno y efectivo de sus derechos humanos,
Preocupada por las formas múltiples e interseccionales de discriminación que
pueden crear nuevas vulnerabilidades para las personas de edad y afectar a su disfrute
de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y reconociendo que, en
particular, las mujeres de edad a menudo se enfrentan a múltiples formas de
discriminación derivadas de la desigualdad de género y corren un mayor riesgo de ser
objeto de maltrato y violencia físicos y psicológicos,
Reconociendo que la prevalencia de la discapacidad aumenta con la edad y que
muchas personas de edad viven con una discapacidad,
Reconociendo también que la exclusión social de las personas de edad es un
proceso complejo que entraña la falta o denegación de recursos, derechos, bienes y
servicios a medida que las personas envejecen, y la incapacidad de las personas de
edad para participar en las relaciones y actividades sociales, incluidas las actividades
culturales, disponibles para la mayoría de las personas de todos los múltiples y
diversos ámbitos de la sociedad, y que afecta tanto a la calidad de vida de las personas
de edad como a la equidad y cohesión de una sociedad que envejece en su conjunto,
lo cual tiene consecuencias considerables para el disfrute por las personas de edad de
sus derechos humanos,
Reconociendo además la importancia de estudiar formas de aumentar la
visibilidad de los problemas específicos a que se enfrentan las personas de edad, y la
atención a dichos problemas, en el marco de las políticas de desarrollo mundiales,
incluso determinando sus posibles deficiencias y la mejor forma de subsanarlas,
Profundamente preocupada por el número y la escala cada vez mayores de las
emergencias humanitarias y su repercusión en las personas de edad, en particular las
mujeres de edad, y reiterando la importancia de tener debidamente en cuenta sus
necesidades específicas, así como la capacidad de esas personas para responder y sus
contribuciones a la planificación y ejecución de la asistencia humanitaria y los
esfuerzos para la reducción del riesgo de desastres, y observando con preocupación
que las múltiples formas de discriminación que sufren las mujeres de edad pueden
intensificarse durante las emergencias humanitarias y agravar la posible
vulnerabilidad de esas mujeres,
Reconociendo la conclusión satisfactoria del tercer examen y evaluación del
Plan de Acción de Madrid y los resultados conseguidos a nivel internacional, regional
y nacional, y reconociendo a ese respecto las recomendaciones formuladas por la
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