A/RES/54/282
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sociedades ni entre éstas; antes bien, deben apreciarse como preciados bienes de la humanidad. Se
debe promover activamente una cultura de paz y diálogo entre todas las civilizaciones.
•
El respeto de la naturaleza. Es necesario actuar con prudencia en la gestión y ordenación de todas
las especies vivas y todos los recursos naturales, conforme a los preceptos del desarrollo sostenible.
Sólo así podremos conservar y transmitir a nuestros descendientes las inconmensurables riquezas
que nos brinda la naturaleza. Es preciso modificar las actuales pautas insostenibles de producción
y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el de nuestros descendientes.
•
Responsabilidad común. La responsabilidad de la gestión del desarrollo económico y social en
el mundo, lo mismo que en lo que hace a las amenazas que pesan sobre la paz y la seguridad
internacionales, debe ser compartida por las naciones del mundo y ejercerse multilateralmente. Por
ser la organización más universal y más representativa de todo el mundo, las Naciones Unidas
deben desempeñar un papel central a ese respecto.
7. Para plasmar en acciones estos valores comunes, hemos formulado una serie de objetivos clave a los
que atribuimos especial importancia.
II. LA PAZ, LA SEGURIDAD Y EL DESARME
8. No escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros pueblos del flagelo de la guerra –ya sea dentro de
los Estados o entre éstos–, que, en el último decenio, ha cobrado más de cinco millones de vidas. También
procuraremos eliminar los peligros que suponen las armas de destrucción en masa.
9.
Por todo lo anterior, decidimos:
•
Consolidar el respeto del imperio de la ley en los asuntos internacionales y nacionales y, en
particular, velar por que los Estados Miembros cumplan las decisiones de la Corte Internacional
de Justicia, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas, en los litigios en que sean partes.
•
Aumentar la eficacia de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y de la seguridad,
dotando a la Organización de los recursos y los instrumentos que necesitan en sus tareas de
prevención de conflictos, resolución pacífica de controversias, mantenimiento de la paz,
consolidación de la paz y reconstrucción después de los conflictos. En este sentido, tomamos nota
del informe del Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas1, y pedimos a la
Asamblea General que examine cuanto antes sus recomendaciones.
•
Fortalecer la cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, de
conformidad con las disposiciones del Capítulo VIII de la Carta.
•
Velar por que los Estados Partes apliquen los tratados sobre cuestiones tales como el control de
armamentos y el desarme, el derecho internacional humanitario y el relativo a los derechos
1
A/55/305-S/2000/809; véase Documentos Oficiales del Consejo de Seguridad, quincuagésimo quinto año,
Suplemento de julio, agosto y septiembre de 2000, documento S/2000/809.
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