A/76/302
79. Los protocolos intergubernamentales, gubernamentales y locales deben
garantizar que las vacunas eficaces contra la COVID-19 se distribuyan de forma
equitativa entre los países y entre la población de cada país. Hay que poner
especial cuidado en garantizar que las desigualdades causadas por la pandemia
no se vean reforzadas en el proceso de distribución de las vacunas.
80. La nueva tecnología y la propiedad intelectual empleadas en la generación
de conocimientos científicos relacionados con la vacuna contra la COVID -19
deberían compartirse ampliamente. Los Estados tienen la obligación de
garantizar que las vacunas y los tratamientos contra la COVID-19 se distribuyan
de forma equitativa, estén disponibles y sean seguros, accesibles y asequibles
para todos aquellos que los necesiten.
81. Es esencial disponer de datos sobre todos los aspectos de la pandemia,
desglosados por raza, para fundamentar las políticas sanitarias, la financiación
y las iniciativas normativas más generales durante la pandemia de COVID-19.
Los Estados y la sociedad civil deberían emprender acciones concretas, en
cooperación con las personas afrodescendientes, para recopilar y analizar los
datos desglosados por raza en todos los sectores e informar públicamente al
respecto.
82. En medio de la pandemia mundial, los profesionales de la salud han seguido
siendo esenciales. Los recursos públicos y privados deben reconocerlo y, teniendo
en cuenta que el estrés y los traumas relacionados con la pandemia van en
aumento, deben apoyar a los trabajadores sanitarios y a otros equipos de
respuesta inicial que desempeñan una función esencial y que, durante el último
año, han permanecido inmersos en el tratamiento y prevención de la COVID -19
al mismo tiempo que cuidaban de sus propios familiares y seres queridos, a
menudo en condiciones de inseguridad personal y sufriendo estrés racial crónico.
83. Los Estados y la sociedad civil deberían elaborar indicadores específicos
sobre el impacto de la pandemia de COVID-19 y adaptar la formulación y
aplicación de políticas para garantizar que los esfuerzos humanitarios y de
desarrollo lleguen a las personas afrodescendientes en todos los sectores.
84. En muchas comunidades de afrodescendientes, el personal sanitario y
asistencial tradicional (parteras, curanderos y médicos) ha sido la única fuente
de atención y consejos médicos, ya que las condiciones geográficas y culturales
limitan el acceso a los hospitales y centros de salud. Sin embargo, la relación de
los curanderos y las parteras con los sistemas sanitarios biomédicos suele ser
tensa. Como cuestión de máxima prioridad, los Estados deberían invertir en
impartir formación a médicos, curanderos y enfermeras tradicionales como
integrantes de los equipos de respuesta inicial de facto frente a la COVID-19 y
asignarles los recursos pertinentes.
85. Los Estados deberían promover metodologías interculturales que
aprovechen los conocimientos ancestrales y las medicinas tradicionales para
crear sinergias y ampliar las políticas públicas en el marco de la pandemia de
COVID-19. Asimismo, los Estados deberían apoyar las iniciativas comunitarias
de seguimiento de la pandemia, dadas las realidades geográficas de muchas
comunidades de personas afrodescendientes.
86. Los Estados deberían asegurarse de que aumente la disponibilidad de
recursos hospitalarios, como cuidados intensivos, respiradores y otros
dispositivos, en las comunidades rurales y en las que los afrodescendientes
carecen de infraestructuras sanitarias.
21-11641
23/25
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents