A/RES/64/205 8. Alienta también a los gobiernos a integrar el desarrollo sostenible de las regiones montañosas en la formulación de políticas a nivel nacional, regional y mundial y en las estrategias de desarrollo, incluso incorporando las necesidades especificas de las regiones montañosas en las políticas de desarrollo sostenible o formulando políticas específicas para las regiones montañosas; Observa que la creciente demanda de recursos naturales, en particular de 9. agua, las consecuencias de la erosión, la deforestación y la degradación de las cuencas hidrográficas, la frecuencia y la escala de los desastres naturales, así como el aumento de la emigración, las presiones de la industria, el transporte, el turismo, la minería y la agricultura y las consecuencias del cambio climático y la pérdida de diversidad biológica son algunos de los principales problemas de los frágiles ecosistemas de montaña que hay que afrontar para lograr el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza en las regiones montañosas de conformidad con los Objetivos de Desarrollo del Milenio; 10. Subraya la importancia de la ordenación sostenible de los bosques, de evitar la deforestación y de restaurar los ecosistemas forestales de montaña perdidos y degradados a fin de acrecentar la función de las montañas como sumideros de carbono naturales y ecosistemas reguladores del agua; 11. Observa que la agricultura sostenible en las regiones montañosas es importante para la protección del medio ambiente de las montañas y la promoción de la economía regional; 12. Expresa su profunda preocupación por el número y la escala de los desastres naturales y sus efectos cada vez mayores en los últimos años ya que han provocado la pérdida de innumerables vidas humanas y tienen consecuencias adversas a largo plazo a nivel social, económico y ambiental para las sociedades vulnerables de todo el mundo, en particular en las regiones montañosas, y sobre todo en los países en desarrollo, e insta a la comunidad internacional a que adopte medidas concretas para apoyar las iniciativas nacionales y regionales tendientes a asegurar el desarrollo sostenible de las regiones montañosas; 13. Alienta a los gobiernos, a la comunidad internacional y a otras partes interesadas a mejorar la sensibilización, la preparación y las infraestructuras para reducir el riesgo de desastres y hacer frente a los efectos adversos cada vez mayores de los desastres en las regiones montañosas, como las crecidas repentinas, incluidas las causadas por el desbordamiento repentino de lagos glaciares, así como los desprendimientos de tierras, los arrastres de residuos y los terremotos y, en ese sentido, a aprovechar las oportunidades que ofrece el Día Internacional de las Montañas, el 11 de diciembre de 2009, que está dedicado a la gestión del riesgo de desastres; 14. Exhorta a los gobiernos a que, con la colaboración de la comunidad científica, las comunidades de las regiones montañosas y las organizaciones intergubernamentales, según proceda, estudien, con miras a promover el desarrollo sostenible de las regiones montañosas, las preocupaciones específicas de las comunidades de esas regiones, como los efectos adversos del cambio climático sobre el medio ambiente y la diversidad biológica, a fin de elaborar estrategias de adaptación viables y luego aplicar medidas adecuadas para paliar los efectos negativos del cambio climático; 15. Subraya que la adopción de medidas a nivel nacional es fundamental para lograr progresos en el desarrollo sostenible de las regiones montañosas, acoge con beneplácito que esas medidas se hayan ido intensificando en los últimos años con la celebración de múltiples encuentros, actividades e iniciativas, e invita a la 3

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