A/HRC/55/53
31.
Aunque las estimaciones difieren, resulta obvio que los proyectos de desarrollo, los
fenómenos meteorológicos extremos y los conflictos están provocando el desplazamiento
involuntario de millones de personas cada año, y es de prever que se produzca un aumento
del número de personas que necesitan ser reasentadas15. Solo la sequía podría desplazar a
unos 700 millones de personas antes de 203016, y se prevé un aumento de la gravedad y
frecuencia de las inundaciones17. Así pues, ayudar a los desplazados por fenómenos naturales,
el cambio climático y los procesos de desarrollo a reasentarse y reconstruir sus vidas, sus
medios de subsistencia y sus comunidades plantea un enorme reto a los Estados y la
comunidad internacional.
32.
La creciente magnitud de los desplazamientos se ha visto acompañada por un número
cada vez mayor de denuncias de violaciones de los derechos humanos, como demuestra, entre
otras cosas, el constante aumento del número de comunidades que se dirigen al Relator
Especial para solicitar su intervención. Las repercusiones de los desplazamientos y
reasentamientos en los derechos humanos son similares independientemente de cuál haya
sido su causa —desarrollo, conflictos o desastres—, y existe un creciente reconocimiento de
esas similitudes18. Muchas infraestructuras y otros proyectos de desarrollo podrían llevarse a
cabo evitando o minimizando la necesidad de proceder a un reasentamiento si se estudiaran
de antemano las opciones y se exploraran todos los diseños alternativos posibles, y habría
que poner los medios para asegurar que el reasentamiento respetara plenamente el derecho
internacional. Las personas que han sido reasentadas para posibilitar la ejecución de
proyectos de desarrollo también tendrían que poder acceder a los cuantiosos beneficios
generados gracias a su difícil experiencia19.
33.
Una importante cuestión de derechos humanos es si las personas reasentadas
consienten en su traslado. Mientras que el desplazamiento arbitrario es ilegal, el
reasentamiento voluntario se ve como algo aceptable. Sin embargo, las opciones de las
comunidades que se pretende trasladar pueden resultarles igualmente inaceptables: si ejercen
su derecho a permanecer donde están, podrían correr peligro, pero puede que el
reasentamiento se les presente como un hecho consumado ante el que no tienen ninguna
elección. En esas condiciones, incluso el reasentamiento voluntario podría constituir un
desplazamiento forzoso, en la medida en que cabe la posibilidad de que el consentimiento
sea ilusorio20. Además, los verdaderos costos, pérdidas y daños sufridos por las familias y los
individuos desplazados a menudo no se tienen plenamente en cuenta en el reasentamiento,
ya que los métodos de cuantificación y consulta conexos no suelen evaluar adecuadamente
las pérdidas y los daños económicos y no económicos experimentados en el plano inmediato
y a más largo plazo, y no posibilitan una indemnización y una reparación plenas.
34.
Los costos sociales de un reasentamiento involuntario que no respeta la dignidad, las
capacidades y la valía de los desplazados pueden ser enormes y están bien documentados. En
muchos casos se ha demostrado que, con demasiada frecuencia, la planificación y la
ejecución del reasentamiento han sido deficientes hasta el punto de empobrecer a las
comunidades afectadas21. Este problema afecta de forma desproporcionada a quienes se
encuentran en la parte inferior de la escala social en muchos países, a las personas
pertenecientes a minorías étnicas, raciales y religiosas, a los Pueblos Indígenas, a los grupos
de castas bajas, a las mujeres y a los pobres de las zonas rurales, que apenas tienen voz en la
15
16
17
18
19
20
21
GE.24-00501
Véase William L. Partridge y David B. Halmo, Resettling Displaced Communities: Applying the
International Standard for Involuntary Resettlement (Lanham, Maryland, Lexington Books, 2020).
Véase Naciones Unidas, Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2022.
Véase Kaoru Kakinuma y otros, “Flood-induced population displacements in the world”,
Environmental Research Letters, vol. 15, núm. 12 (diciembre de 2020).
Robert Muggah, “A tale of two solitudes: comparing conflict and development-induced internal
displacement and involuntary resettlement”, International Migration, vol. 41, núm. 5 (2003), pág. 5;
y Michael M. Cernea, “Development-induced and conflict-induced IDPs: bridging the research
divide”, Forced Migration Review (diciembre de 2006).
Véase Cernea, “Compensation and benefit sharing”.
Véase David James Cantor, “Conceptualising ‘relocation’ across displacement contexts”, Journal of
International Humanitarian Legal Studies (9 de octubre de 2023).
Véanse Cernea y Maldonado, “Challenging the prevailing paradigm”; y Partridge y Halmo, Resettling
Displaced Communities.
9