La sostenibilidad de la deuda externa y el desarrollo
A/RES/67/198
Expresando profunda preocupación por los efectos perjudiciales que tiene la
actual crisis financiera y económica mundial, en particular en el desarrollo,
conocedora de que la economía mundial sigue en una etapa difícil que acarrea
considerables riesgos, incluso perturbaciones en los mercados mundiales financieros
y de productos básicos y presiones fiscales generalizadas que ponen en peligro la
recuperación económica global, destacando la necesidad de seguir abordando las
fragilidades y los desequilibrios sistémicos y la de desplegar esfuerzos constantes
para reformar y fortalecer el sistema financiero internacional, y reconociendo que un
agravamiento de los efectos perjudiciales de la crisis financiera y económica
mundial puede poner en peligro la sostenibilidad de la deuda de los países en
desarrollo,
Reconociendo la importancia de las iniciativas emprendidas y la cooperación
establecida en los planos nacional, regional e internacional en respuesta a los retos
que plantea la crisis financiera y económica mundial, y reconociendo que la crisis
sigue teniendo repercusiones en el desarrollo que pueden llegar a socavar los
progresos alcanzados en la consecución de los objetivos de desarrollo convenidos
internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y ponen en
peligro la sostenibilidad de la deuda en muchos países, en particular los países en
desarrollo, debido, entre otras cosas, a las repercusiones en la economía real y los
ingresos fiscales y a la necesidad de conseguir más préstamos para mitigar los
efectos negativos de la crisis,
Reconociendo también el importante papel que desempeña, aplicado caso por
caso, el alivio de la deuda, especialmente la condonación de la deuda, cuando
proceda, y la reestructuración de la deuda, como herramientas de prevención y
gestión de la crisis de la deuda para mitigar los efectos de la crisis financiera y
económica mundial en los países en desarrollo,
Reconociendo además el papel que desempeñan las corrientes de capital
privado en la movilización de fondos para el desarrollo, destacando los problemas
que plantean las entradas excesivas de capital a corto plazo para muchos países en
desarrollo, en particular para la sostenibilidad de su deuda, y alentando a que se
sigan examinando las ventajas y desventajas de las medidas macroprudenciales de
que se dispone para mitigar los efectos de la inestabilidad de las corrientes de
capital,
Expresando preocupación porque varios países de ingresos bajos y medianos
enfrentan dificultades en relación con el servicio de la deuda,
Expresando profunda preocupación porque, pese a las iniciativas
internacionales, muchos países menos adelantados están agobiados por una elevada
carga de la deuda y, según las evaluaciones de la sostenibilidad de la deuda, se
clasifican como países con sobreendeudamiento o con alto riesgo de
sobreendeudamiento,
Observando con aprecio que la Iniciativa en favor de los países pobres muy
endeudados, la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral y los donantes
bilaterales han aliviado notablemente la carga de la deuda de 34 países que han
alcanzado el punto de culminación previsto en la Iniciativa en favor de los países
pobres muy endeudados, lo que les ha acordado el alivio de la deuda necesario y les
ha permitido asignar recursos a inversiones en servicios sociales, expresando al
mismo tiempo preocupación por el hecho de que algunos países que han alcanzado
el punto de culminación siguen clasificados como países con alto riesgo de
sobreendeudamiento y necesitan evitar la acumulación de deudas insostenibles,
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