CEDAW/C/GC/31/Rev.1
CRC/C/GC/18/Rev.1
acerca de las normas sociales, las actitudes y las expectativas que están asociadas con la
feminidad y la masculinidad tradicionales y los papeles estereotipados vinculados al sexo y
al género, así como trabajar en colaboración con ellos para apoyar un cambio personal y
social dirigido a eliminar la desigualdad de género y promover la importancia de valorar la
educación, en especial la educación de las niñas, en un esfuerzo por erradicar las prácticas
nocivas que afectan específicamente a las preadolescentes y las adolescentes.
68.
Las mujeres y las adolescentes que han sido o corren el peligro de ser sometidas a
prácticas nocivas se enfrentan a graves riesgos para su salud sexual y reproductiva, en
particular en un contexto en el que ya tropiezan con obstáculos a la hora de adoptar
decisiones sobre esas cuestiones debido a la falta de información y de servicios adecuados,
como por ejemplo servicios adaptados a los adolescentes. Por consiguiente, es necesario
prestar especial atención al acceso de las mujeres y los adolescentes a información
fidedigna sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y sobre las consecuencias
de las prácticas nocivas, así como al acceso a servicios adecuados y confidenciales. Una
educación apropiada para cada edad, que incluya información de base científica sobre la
salud sexual y reproductiva, contribuye a empoderar a las niñas y las mujeres para que
tomen decisiones informadas y reivindiquen sus derechos. Con este fin, los profesionales
sanitarios y los profesores que tienen un conocimiento, un entendimiento y unas
competencias adecuados desempeñan un papel crucial a la hora de transmitir la
información, prevenir las prácticas nocivas e identificar y ayudar a las mujeres y las niñas
que son víctimas de tales prácticas o podrían correr el riesgo de verse sometidas a ellas.
69.
Los Comités recomiendan a los Estados partes en las Convenciones que:
a)
Proporcionen una educación primaria universal, gratuita y obligatoria
que esté adaptada a las niñas, incluso en las zonas remotas y rurales, consideren hacer
obligatoria la educación secundaria a la vez que se ofrecen incentivos económicos a las
niñas embarazadas y las madres adolescentes para que completen su educación
secundaria, y establezcan políticas de regreso no discriminatorias;
b)
Brinden a las niñas y las mujeres oportunidades educativas y económicas
en un entorno seguro y propicio en el que puedan desarrollar su autoestima, su
conciencia respecto de sus derechos y sus competencias comunicativas, negociadoras y
de resolución de problemas;
c)
Incluyan en el plan de estudios información sobre los derechos humanos,
incluidos los de las mujeres y los niños, la igualdad de género y el conocimiento de uno
mismo, y contribuyan a eliminar los estereotipos de género y a propiciar un entorno
de no discriminación;
d)
Garanticen que las escuelas proporcionen información apropiada para
cada edad sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos, entre otros temas
con respecto a las relaciones de género y el comportamiento sexual responsable, la
prevención del VIH, la nutrición y la protección contra la violencia y las prácticas
nocivas;
e)
Aseguren el acceso a programas de educación no formales para las niñas
que han abandonado la escuela ordinaria, o que nunca se han escolarizado y son
analfabetas, y controlen la calidad de esos programas;
f)
Recaben la participación de los hombres y los niños varones en la
creación de un entorno propicio que apoye el empoderamiento de las mujeres y las
niñas.
3.
Desarrollo de la capacidad a todos los niveles
70.
Uno de los retos principales en la eliminación de las prácticas nocivas tiene que ver
con la falta de conciencia o capacidad de los profesionales pertinentes, incluidos los
profesionales de primera línea, para comprender e identificar correctamente los casos de
prácticas nocivas o los riesgos de que estas se produzcan, y para darles una respuesta
adecuada. Un enfoque global, holístico y eficaz del fomento de la capacidad debe tener
como objetivo implicar a dirigentes influyentes, tales como los dirigentes religiosos y
tradicionales, y a tantos grupos profesionales competentes como sea posible, incluidos los
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GE.19-07611