Nueva Agenda Urbana
A/RES/71/256
inclusivos, accesibles, verdes y destinados a fines múltiples, a incrementar la
resiliencia de las ciudades frente al cambio climático y los desastres, como las
inundaciones, los riesgos de sequía y las olas de calor, a mejorar la seguridad
alimentaria y la nutrición, la salud física y mental y la calidad del aire en los
hogares y el ambiente, a reducir el ruido y promover ciudades, asentamientos
humanos y paisajes urbanos que sean atractivos y habitables, y a dar prioridad a la
conservación de especies endémicas.
68. Nos comprometemos a prestar especial atención a las zonas urbanas donde
existen deltas fluviales, costas y otras áreas especialmente vulnerables desde el
punto de vista ambiental, poniendo de relieve su importancia como proveedores de
ecosistemas que proporcionan importantes recursos para el transporte, la seguridad
alimentaria, la prosperidad económica, los servicios de los ecosistemas y la
resiliencia. Nos comprometemos a integrar las medidas necesarias en la
planificación y el desarrollo urbanísticos y territoriales sostenibles.
69. Nos comprometemos a preservar y promover la función social y ecológica de
las tierras, incluidas las zonas costeras que dan apoyo a las ciudades y los
asentamientos humanos, y a fomentar soluciones basadas en los ecosistemas para
garantizar pautas de consumo y producción sostenibles, a fin de que no se sobrepa se
la capacidad regenerativa de los ecosistemas. Nos comprometemos también a
promover el uso sostenible de la tierra, a mantener unas densidades y una
compacidad adecuadas al ampliar las zonas urbanas a fin de prevenir y a contener el
crecimiento urbano incontrolado y prevenir los cambios innecesarios del uso de las
tierras y la pérdida de tierras productivas y de ecosistemas frágiles e importantes.
70. Nos comprometemos a apoyar la prestación local de bienes y servicios básicos
y a aprovechar la proximidad de los recursos, reconociendo que la utilización
intensa de fuentes distantes de energía, agua, alimentos y materiales puede plantear
problemas de sostenibilidad, como la vulnerabilidad a las alteraciones en el
suministro de servicios, y que el proveimiento local puede facilitar el acceso de los
habitantes a los recursos.
71. Nos comprometemos a fortalecer la gestión sostenible de los recursos, entre
ellos la tierra, el agua (los océanos, los mares y los recursos de agua dulce), la
energía, los materiales, los bosques y los alimentos, prestando especial atención a la
gestión racional desde el punto de vista ambiental y la reducción al mínimo de todos
los desechos, los productos químicos peligrosos, incluidos los contaminantes del
aire y del clima de corta vida, los gases de efecto invernadero y el ruido, y de tal
manera que se tengan en cuenta los vínculos entre las zonas urbanas y las rurales,
las cadenas de valor y de suministro funcionales en relación con su repercusión y
sostenibilidad ambientales, y que se luche por lograr una transición hacia una
economía circular al tiempo que se facilita la conservación de los ecosistemas, su
regeneración, su restablecimiento y su resiliencia frente a los retos nuevos y
emergentes.
72. Nos comprometemos a aplicar a largo plazo procesos de planificación urbana y
territorial y prácticas de desarrollo espacial con gestión y planificación integradas
de los recursos hídricos, teniendo en cuenta la continuidad entre las zonas urbanas y
las rurales a escala local y territorial y con la participación de las comunidades y los
interesados pertinentes.
73. Nos comprometemos a promover la conservación y la utilización sostenible
del agua mediante la rehabilitación de los recursos hídricos en las zonas urbanas,
periurbanas y rurales, la reducción y el tratamiento de las aguas residuales, la
reducción al mínimo de las pérdidas de agua, el fomento de la reutilización del agua
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